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En 2014 Nueva Revista publicó un primer volumen extraordinario (nº 151) sobre «La universidad española. Reformas pendientes» que tuvo una buena acogida, como lo prueban sus tres ediciones.

Hoy tengo el honor de introducir este segundo volumen sobre la misma temática, que encuentra su justificación y oportunidad en tres motivos. Porque en los veintiocho artículos del primero no se pudieron abordar algunas cuestiones que son relevantes para entender la problemática de nuestras instituciones. Porque allí se señalaron rasgos y circunstancias que lastran la calidad del sistema, que se mantienen prácticamente invariables y sobre los que conviene seguir insistiendo. Porque resulta oportuno que la universidad no quede al margen de un posible Pacto Educativo que necesariamente debe contemplar reformas, entre ellas probablemente algunas de las sugeridas por los autores de este libro.

Con todo, el nuevo volumen no pretende ser una reiteración del anterior, sino un complemento. Insiste en el análisis de algunas cuestiones y repite determinados autores, pero introduce nuevos tópicos, otros redactores y sobre todo utiliza un enfoque distinto. El del primer volumen fue eminentemente «temático». En él se diferenciaron diez grandes asuntos sobre los que diferentes especialistas emitieron sus opiniones, sus diagnósticos y sus propuestas. Ahora damos la voz a distintos interlocutores vinculados con el mundo universitario para que expongan sus ideas sobre la problemática de las instituciones. Este es un libro de stakeholders que en versión libre podríamos traducir como «presuntos implicados», en este caso, en el mundo universitario. No hemos podido dar la palabra a todos los grupos de implicados en la actividad universitaria, pero sí al menos a los más importantes: expertos nacionales y extranjeros, partidos políticos, representantes de la sociedad, de las empresas o de los estudiantes. El volumen incorpora, como el primero, una aproximación al espacio iberoamericano de educación superior, un territorio preferente de relaciones e intercambios con nuestro sistema y dos artículos uno que abre y otro que cierra el sumario.
Hemos tenido el honor de contar con la participación del presidente de la CRUE, Segundo Píriz, quien escribe un artículo inicial sobre la universidad española y los retos a los que se enfrenta en esa larga trayectoria hacia una mejora permanente de la calidad, inspirado en su comparecencia (junio 2017) ante la Comisión de Educación del Congreso de los Diputados. Y con la aportación final del editor de Nueva Revista, Miguel Ángel Garrido Gallardo, quien en su post scriptum, «La excelencia como objetivo», realiza una interesante reflexión sobre los rankings universitarios.

Todos los autores que colaboran en este número tienen un buen conocimiento sobre los asuntos universitarios. Hemos reservado la palabra expertos, cuya voz conforma el primer gran apartado, para aquellas personas, profesores e investigadores, que además de a su disciplina, prestan una especial dedicación a los temas universitarios. Evidentemente, en el país hay muchos más de los aquí invitados a participar, pero los límites de la publicación han impedido contar con todos. Si este doble volumen se convirtiese algún día en trilogía ampliaríamos los temas y los participantes.

En la voz de los expertos se analizan y se ofrecen propuestas sobre los grandes asuntos del sistema universitario español. Un sistema que Aldás-Manzano recuerda que es mucho más heterogéneo de lo que a veces afirmamos y en el que preocupan cuestiones como la selección del profesorado, la gobernanza, la salud de la investigación, la financiación, los rankings, los títulos, la empleabilidad, la internacionalización o el uso de las nuevas tecnologías. Nadie puede negar que todas son cuestiones de gran envergadura que exigen reflexiones sosegadas y propuestas sensatas para corregir las deficiencias o insuficiencias que lastran y merman la calidad de su funcionamiento.

Creo que hay un acuerdo generalizado en reconocer que la universidad española ha progresado adecuadamente en los últimos veinticinco años, pero que necesita mejorar en muchos de sus componentes básicos como son los ámbitos analizados. Y creo que son muchos los que juzgan que los cambios que la universidad precisa deben llevarse a cabo en un marco de gran flexibilidad y a través de medidas consensuadas. Si la universidad española es mucho más diversa de lo que a veces pensamos, las soluciones para enfrentar sus grandes desafíos o los problemas de sus estructuras o funcionamiento pueden ser también diversos. Y debe ser posible elegir entre distintas opciones el modelo que cada cual quiera impulsar.

Por eso nos ha parecido útil incluir en el número un segundo bloque con experiencias internacionales sobre algunos asuntos relevantes. Trasplantar tales prácticas sin tener en cuenta las características de nuestro contexto (en especial los constreñimientos legales y financieros) puede resultar complicado o poco efectivo. Pero las experiencias de éxito siempre tienen componentes que aplicados con flexibilidad pueden contribuir a sortear algunos escollos a los que se enfrenta la singladura actual de nuestras instituciones. Aquí hemos querido incluir tres ejemplos de «buenas prácticas» sobre los sistemas de gobierno, la selección del profesorado y la financiación. En el caso de la gobernanza hemos pedido a Urbain Ben DeWinter que analizase el modelo de las universidades en USA. Para la selección del profesorado Robert Mudde ofrece el ejemplo de la universidad holandesa de Delft. Y para la financiación el expresidente de la Conferencia de Rectores de las Universidades Italianas, Stefano Paleari, y sus colaboradores presentan la experiencia italiana en el contexto europeo.

Como suele decirse para tantas otras cosas, la universidad es demasiado importante como para dejarla solo en manos de los académicos. A partir del tercer bloque damos la voz a otros interlocutores. En primer término, a representantes cualificados que escriben desde la perspectiva de los principales partidos del arco parlamentario: PP, PSOE, Ciudadanos y Podemos. En cada artículo se combinan sus diferentes, y a veces contrapuestos, análisis, reflexiones, críticas y propuestas. Como es lógico, hay convergencias y divergencias en sus planteamientos, que deben ser sometidas al filtro del análisis comparado y del diálogo si se quiere llegar al establecimiento de un Pacto Educativo, también para la universidad. Creo que merece la pena leer con atención estos trabajos, no solo porque sus redactores ponen de manifiesto un buen conocimiento del mundo universitario, sino porque sus aportaciones señalan los derroteros posibles a través de los que puede discurrir una necesaria reforma de la universidad. Además, y eso es positivo, hay muchas coincidencias entre las propuestas formuladas por estos representantes y las que emanan de los análisis de los expertos, de los incluidos en este volumen y de otros muchos informes que han ido formulando diagnósticos y acciones para mejorar la salud de nuestra «alma mater».

Para ofrecer la voz de la sociedad (quinto bloque) hemos acudido a personas representativas de los Consejos Sociales (presidente y vice-presidente de la Conferencia de Consejos Sociales de las Universidades Públicas Españolas) a fin de indagar cómo ven ellos el papel desempeñado por tales organismos y qué reformas proponen para la universidad, que no puede vivir de espaldas a la sociedad. La experiencia de los Consejos Sociales es agridulce, para ellos mismos y para las universidades a las que pertenecen. Probablemente hay otras maneras de hacer más eficaz la presencia de los interlocutores sociales en la universidad. Circulan algunas propuestas con ese fin que no han tenido mala acogida. Por ello es conveniente conocer de forma directa la opinión que los Consejos Sociales tienen acerca de estas fórmulas y en general qué cambios sugieren para esa mayor interacción de la sociedad con la universidad.

Y de la misma manera resulta muy útil escuchar la voz de los empresarios (sexto bloque). Con frecuencia hablamos de los desencuentros entre las universidades y las empresas. Creo que en este, como en tantos otros ámbitos, las cosas han mejorado, aunque el camino hacia un mejor entendimiento resulte todavía largo y no esté exento de dificultades. Pero que no sea fácil no significa que no debamos emprenderlo, ligero el equipaje de reproches mutuos y con espíritu de intensificar una colaboración que será beneficiosa para ambas instituciones.

La opinión de la universidad sobre lo que quieren de las empresas ha sido expresada muchas veces. Aquí pretendemos conocer de cerca lo que las empresas demandan a la universidad, de manera particular en el terreno de la formación de los titulados. Para ello hemos contado con la ayuda inestimable del presidente y vicepresidente del Círculo de Empresarios, siempre interesados por los temas educativos.

Los profesores, los responsable académicos, la sociedad, las empresas, los políticos… para completar el elenco de implicados, no podía faltar la voz de los usuarios (cuarto bloque). Hemos invitado a dos que además de estudiar en la universidad española han tenido responsabilidades en asociaciones estudiantiles. A ambos les pedimos que formularan sus juicios sobre los cambios que habría que hacer en nuestras facultades y escuelas para el mejor cumplimiento de sus fines y cuál era su valoración sobre la formación recibida para el desempeño de una actividad laboral.

Por último, nos pareció esencial conocer la voz decisiva de la Administración a través de la entrevista realizada al ministro de Educación que amablemente accedió a colaborar en este número.
Creo que el lector tiene ante sí un riquísimo material para conocer lo que es, lo que no es y lo que debe ser la universidad española. En él se entremezclan ingredientes de diagnóstico, de crítica razonada, de reflexión meditada y de propuestas posibles para una institución mejor. Propuestas no siempre coincidentes y a veces fuertemente encontradas porque la universidad es plural y hemos pretendido que el volumen refleje esa pluralidad. Este no es un libro de autor, sino de autores, cada uno de los cuales ha expresado con libertad sus opiniones o las que cree debe defender. No debe preocuparnos ese componente de diversidad porque lo que pretende el libro es contribuir al debate sobre lo que debe ser y hay que hacer en nuestras universidades.

Y permítanme en las últimas líneas de esta introducción agradecer a los autores su trabajo presidido por el conocimiento y la seriedad. Sé que a todos los alejé de sus importantes tareas cotidianas para hacer un alto en el camino de la reflexión universitaria. Espero que compartan conmigo que su esfuerzo ha merecido la pena. Gracias también a Nueva Revista y a UNIR por creer que podemos tener una universidad mejor y por confiarme la coordinación de este volumen.

Y no prolongo más su irrefrenable deseo de leer el libro. Conscientemente no he querido hacer comentarios a los contenidos concretos de cada artículo. Eso se lo dejo a ustedes, que podrán sacar de la lectura sus propias conclusiones.


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Catedrático de Geografía de la UCM. Vicpresidente de la Fundación Instituto de Empresa