Clásicos

Jane Austen

Los clásicos, como escuela de vida

Novelistas como el italiano Alessandro D’Avenia o la española Natalia San Martín, y especialistas como el norteamericano Travis Curtright, se dieron cita en Roma en un debate internacional sobre el papel educativo de la literatura en la formación de los jóvenes.

Michel Zink sobre el futuro del libro digital y del libro impreso

¿Va a expandirse la lectura digital en detrimento de la compra y de la lectura de libros impresos? ¿La lectura de distracción o de información inmediata caerán del lado digital? En cualquier caso la edición digital es una verdadera edición, no la simple puesta en línea del texto. Y tiene un costo.

La conciencia de Occidente. “Apología de Sócrates” de Platón

Con la "Apología de Sócrates", UNIR comienza a construir su canon de grandes obras de referencia. La intención es ofrecer al lector, en cada número, un nuevo título de ese canon constituido por aquellos textos que conforman el pensamiento de la cultura occidental.

Nuccio Ordine: “Clásicos para la vida. Una pequeña biblioteca ideal”

Ordine nos ofrece una defensa apasionada de la literatura como el oxígeno que necesitamos para seguir respirando, una reivindicación de los valores culturales de Europa y una disección de los fallos de nuestro modelo educativo.

Scruton cuenta por qué la belleza importa

El filósofo inglés indaga en un documental de la BBC sobre cómo se han deteriorado los cánones de belleza en el mundo actual.

De Homero a Kafka: bibliografía de un alma

El barbero de los libros. En esta sección el autor nos ofrece –tras unas líneas introductorias— unos secos cortes a navaja de obras clásicas y actuales de las que nos conviene o nos gustará tener noticia.

La literatura admirable

Los grandes libros nos cuentan nuestra propia historia. Su lectura nos sirve para encontrar la narración de nuestra propia vida.
video

Entrevista a Carmen Posadas

Carmen Posadas, ganadora del Premio Planeta, autora de novelas, cuentos, ensayos, biografías y artículos periodísticos, comparte en esta entrevista sus preocupaciones como escritora y su visión de la literatura

El retorno de las humanidades

El autor, fundador de "Nueva Revista", repasa la evolución del concepto de "humanismo" a lo largo de los siglos y destaca la necesidad de recuperar los valores que encierra en el actual sistema educativo.

Quien vive bien, muere bien; quien mal vive, muere mal

Recomendación de Rodrigo Arribas para informarse, pues claramente lo merecen el autor y su obra, del contexto histórico, creativo y vital del creador, cuando "El rufián dichoso" fue escrito por Miguel de Cervantes Saavedra.

El rufián dichoso de Miguel de Cervantes. Libreto de José Padilla

El rufián dichoso de Miguel de Cervantes. Libreto de José Padilla

“La hija del aire” de Pedro Calderón de la Barca

La hija del aire es un drama histórico con elementos de tragedia mitológica, escrita en dos partes (de tres jornadas cada una, con una longitud importante en su original), que narra la historia de Semíramis, reina de Asiria y fundadora de Babilonia.
Hamlet

Hamlet, nueva lectura

Hamlet es la obra más importante de Shakespeare (15641616). El protagonista de la tragicomedia es el personaje que le da título. Este personaje ha sido objeto de la atención más amplia porque es distinto de todos los protagonistas de las otras obras del autor. Los reyes de los dramas históricos y Macbeth, y otros personajes como Othello, el judío de Venecia, o Julio César y sus asesinos, se distinguen por la capacidad de decisión, asociada con la masculinidad que deben ostentar el gobernante y el guerrero. Hamlet, en cambio, es un príncipe definido por los críticos como el prototipo del tímido, incapaz de tomar decisiones. En este sentido se ha convertido de personaje literario en el símbolo de una forma de existencia. El quijotismo es la ilusión de capacidades soñadas, pero no reales, dentro de nosotros; Fausto es el símbolo de la búsqueda de la perpetua juventud y de la exploración del ancho mundo. En esa misma categoría está Hamlet como el prototipo de la incapacidad de decidir. Los problemas asociados con la comprensión del personaje dentro del drama son la timidez, la dilación en cumplir el mandato del espíritu de su padre y la crueldad para con Ofelia, Polonio y Rosenkrantz y Guildenstern, amigos de la niñez, formas de conducta difíciles de compaginar en un solo personaje, a no ser que se tome la inconsistencia como criterio de presentación del mismo. Ya en 1770 escribió Henry Mackenzie: «La base del carácter de Hamlet parece ser una extrema sensibilidad, capaz de ser fuertemente afectada por su situación y dominada por los sentimientos suscitados por esa situación». La tesis de la sensibilidad inadecuada para la acción que le pide el espíritu fue propagada por Goethe y en general, con distintos matices, es la vigente hasta ahora. De hecho, Harold Bloom, en una visión general no avalada por un solo texto concreto, refuerza esa imagen: Hamlet es, según el estudioso norteamericano, un intelectual definido por la conciencia y la interioridad, el «héroe de la vacilación», «el genio del cambio» (Shakespeare: the Discovery of the Human, 1998, pp. 412-430). De esos rasgos de carácter se deriva la «dilación» a la hora de realizar el mandato del espíritu de su padre: vengar su muerte doblemente antinatural por ser muerte de un hermano y muerte del rey legítimo. Con ello, Claudio, el que parece legítimo heredero, se convierte en usurpador y tirano, y el legítimo heredero (Hamlet) tiene derecho a eliminarlo, no solo por ambición de lograr el poder, sino por obligación de restaurarle a su pueblo su legítimo soberano. La dilación se contradice con la promesa que el príncipe le hace al espíritu de su padre, cuando este le revela que ha sido asesinado y le pide venganza. Hamlet responde: «Con alas más veloces que la fantasía o los pensamientos amorosos, vuele a la venganza» (oc, trad. L. Astrana Marín, Madrid, Aguilar, 1966, p. 1344). Después, lejos de tratar de matar inmediatamente a su tío, asesino de su padre y usurpador del reino, Hamlet pospone...

Teresa de Jesús. “En las mismas vivas aguas de la vida”

 Teresa de Ávila, Teresa Sánchez, Teresa de Cepeda y Ahumada o Teresa de Jesús (este último nombre fue el elegido para sí) nos dejó en herencia un legado presente en obras como Libro de la vida o Camino de perfección, todas ellas de carácter autobiográfico, meditativas, reflexivas, de búsqueda de la autenticidad y verdad del yo en la voz de Aquel y de aquello –Dios y la experiencia poética-. La obra poética, la literatura, es la tierra en donde Teresa de Jesús cultiva sus vivencias y sus inquietudes, un medio que es fin al mismo tiempo, un medio y un fin cuyo destino es la satisfacción espiritual, el sosiego y progreso intelectual en el mundo interior –religioso- de la persona: “No poner vuestro fundamento sólo en rezar y contemplar; porque si no procuráis virtudes y hay ejercicio de ellas siempre, os quedaréis enanas; y aun plega a Dios que sea sólo no crecer, porque ya sabéis que quien no crece, descrece”.Celebramos quinientos años de vocación espiritual y poética, de proyecto de vida religiosa en comunión con la verdad de la palabra y el convencimiento de que en la meditación y perfección de ésta hallamos la respuesta -y la consiguiente presencia- de Dios. Celebramos quinientos años del nacimiento de una mujer extraordinaria. ¿Quién fue esa mujer extraordinaria? Si me permiten, por aquí.INQUIETUD Y EMOCIÓNLa personalidad de Santa Teresa de Jesús fue la de una mujer humanista y abierta a la reforma de las costumbres por entonces imperantes en la Iglesia. No es una figura convencional del catolicismo: su ánimo de inquietud le llevó a la reforma de la orden del Carmelo, fundando diecisiete centros y abriendo el camino a la rama descalza. Su personalidad humanista, en concordancia con las corrientes intelectuales de la época, le valió la censura en alguna que otra ocasión. Teresa de Jesús se mostraba disconforme, en actitud de antagonista, con los modos y las costumbres imperantes en la Iglesia de su tiempo, en aras de una institución más cercana a la espiritualidad y la mística, sin las tergiversaciones humanas –nepotismo, corrupción moral- que asolaban los principios de la doctrina católica. La eterna dualidad de la forma y el fondo, del parecer y el ser, dentro del seno de la Iglesia, la necesidad de una reconversión espiritual de la jerarquía como ejemplo del qué representaban –apóstoles y vicarios de un redentor-, fue una pretensión constante en la inquietudes de Teresa de Ávila.“La lengua española pensó y sintió a Dios en Santa Teresa” escribe Miguel de Unamuno, otro autor español que trató a Dios de tú a tú en su pensamiento y en su obra poética. Quizá sea este el principal pulso que echó Teresa de Jesús: delimitar a Dios en la experiencia poética y en la palabra, abriendo así las puertas entornadas de la teología y alumbrando los caminos inescrutables de la fe. Y lo consiguió, vaya si lo consiguió. Como ejemplo, traemos episodios llenos de metáforas, íntimos, como marcaba el carácter intimista de la mística, en...

Segunda parte del Quijote, cuarto centenario

 La segunda parte del Quijote se publicó en 1615. Entre esta y la primera pasaron diez años, aunque, según el texto, entre el fin de la segunda salida y el principio de la tercera solo medió «casi un mes» y «tres o cuatro días» (II, 4). La primera parte llevaba por título El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, y la segunda le llama el «ingenioso caballero». Quizá el cambio de títulos contenga la clave de la diferente concepción del personaje en el nuevo libro. En 1605 don Quijote es un hidalgo que ha perdido «el juicio» y se le ha quedado suelta la capacidad imaginativa (el ingenio) sin la capacidad de discernir lo aceptable y lo inaceptable en esas imaginaciones. Todo lo que ve lo transforma en escenas de caballerías, influido por los libros que le han enloquecido. De ahí que todas las aventuras de la primera parte tengan esta estructura: el caballero ve unos molinos y los eleva a gigantes; ve una venta y la eleva a castillo; oye unos batanes y los transforma en ruidos infernales. Como resultado de su error, entra en batalla y acaba golpeado o decepcionado. En ese momento, lejos de vislumbrar un posible error en su conducta, acude a un recurso que le explica su derrota y le deja satisfecho: los encantadores. El quijotismo es básicamente la interpretación de la realidad desde la imaginación perturbada por los libros de caballerías; por consiguiente, la confusión de la vida con el sueño, de la realidad con el deseo, y un nivel paranoico de autoestima, que nos impide reconocer nuestros defectos.La ironía inicial que penetra todo el Quijote consiste en que un hidalgo débil pretenda ser caballero andante a los cincuenta años, la edad en la que debiera retirarse, como lo hace don Guillem de Vàroic en Tirant lo Blanc. Desde esa ironía de fondo, se entienden otros ejemplos, como la actitud de Cervantes ante estas afirmaciones de don Quijote: «Yo sé quién soy» (I, cap. 5); «Sabes poco de aventuras; lo que yo digo es verdad y ahora lo verás» (I, 8). «Yo te sacaré de las manos de los caldeos» (I, 10). Unamuno ponía estas frases del caballero como ejemplo de la conciencia de la propia personalidad. Pero en el texto de Cervantes las afirmaciones del andante no expresan una teoría de la personalidad, sino la ceguera de un pobre loco, inconsciente de su verdadera situación en el mundo.En la segunda parte, don Quijote es ya caballero. Su lugar sigue siendo la aldea, pero la aldea tiene ahora plebeyos, hidalgos y caballeros, estamento social ausente en la primera parte. El Toboso se convierte en «la gran ciudad del Toboso» (II, 8) y Dulcinea en la reina de toda la hermosura y el poder. De hecho, don Quijote habla de ella en términos místicos: «Cualquier rayo que del sol de su belleza llegue a mis ojos alumbrará mi entendimiento y fortalecerá mi corazón, de modo que quede único y sin igual en la...

La obra literaria de Teresa de Jesús

La obra escrita de la santa de Ávila goza de una universal aceptación. Atendiendo a que su origen está en una cuenta de conciencia para su confesor, el autor se plantea cuál es la razón de ser de la literatura en general.

Ciriaco Morón: “Shakespeare copia en Hamlet métodos inquisitoriales publicados por un español”

El profesor Ciriaco Morón, premio Menéndez Pelayo, miembro del Comité Científico de UNIR, cuenta este hallazgo en esta entrevista en la que además repasa su carrera.

Vian reivindica el canon: “Sin la tradición no nos entendemos a nosotros mismos”

Giovanni Maria Vian es un sabio catedrático de Patrística que ha recalado en el oficio de director de periódico, de uno tan especial como L'Osservatore Romano. Participó el día 20 de junio en el Congreso de la Biblioteca de Occidente.

El canon occidental ha muerto, según el profesor Zink

"La verdadera cuestión no es tanto si la Biblioteca de Occidente sobrevivirá en forma impresa o en forma digital", sino más bien que "la literatura occidental ya no tiene un canon".