Rafael Gómez López-Egea

41 publicaciones 0 Comentarios
Abogado y Periodista

José Jiménez Lozano, “Se llamaba Carolina”

Reseña del libro "Se llamaba Carolina", de José Jiménez Lozano (Ediciones Encuentro, 2016).

Las Edades del Hombre 2016, un proyecto consolidado

Rafael Gómez López-Egea explica el interés que Nueva Revista ha mostrado por Las Edades desde su fundación y repasa lo que el visitante puede encontrar en la muestra organizada este año.

Miguel Ángel Gozalo. Antonio Fontán. Un liberal en la transición

El 29 de febrero de este año 2016 se presentó en la sede de la Fundación Diario Madrid el libro de Miguel Ángel Gozalo sobre la vida, figura y obra de don Antonio Fontán Pérez. Se trata del tercer título dedicado al que fuera profesor, periodista, político y al que varias generaciones llamábamos «maestro» cuando él no nos escuchaba, porque este título no le hacía demasiada —más bien ninguna— gracia: «No soy maestro de nada ni de nadie». Las dos primeras semblanzas aparecieron en 2013, la primera, a cargo de Arturo Moreno Garcerán1, se centra de modo preferente en la faceta política de don Antonio y la segunda, de Agustín López Kindler2, discípulo, compañero de afanes universitarios y vocación de servicio, ofrece un visión completa, íntima y personal del que fue su confidente y amigo. Miguel Ángel Gozalo, a su vez, transmite una imagen múltiple de Fontán en la que sus diversas actividades se integran de forma difícilmente separable. No estamos en presencia de una biografía tradicional, aunque no falte ni uno solo de los datos precisos para conocer su trayectoria humana, familiar, profesional o los rasgos definidores de su carácter a través del tiempo o de los lugares donde transcurre su existencia. El propio autor deja constancia de que su obra no puede considerarse como una biografía «convencional» porque, verdaderamente, no lo es. Conviene recordar al respecto, como bien sabemos sus amigos, que Miguel Ángel Gozalo lleva en la cabeza y el corazón el periodismo, profesión a la que ha dedicado toda su vida. El libro se construye y discurre a lo largo de sus páginas, a modo de una extensa crónica que adquiere, en ocasiones, cierto aire de ameno reportaje. Se refiere a sí mismo como «El cronista» y el contenido responde a los propósitos de Gozalo que, además de puntuales referencias, a través de las cuales surge con nitidez la figura de Fontán, intercala sustanciosos comentarios que ayudan situar los hechos dentro del contexto y ambiente en el que sucedieron. LAS CUATRO ESTACIONES DE UNA VIDA Utiliza el autor un esquema original, no exento de matices poéticos, al dividir su «crónica», una vez salvadas las primeras confidencias preliminares, en las Cuatro Estaciones que marcan el recorrido de don Antonio desde los antecedentes familiares, infancia y adolescencia, descritos en el capítulo «Primavera», a los años de juventud y madurez dedicados a la enseñanza de su amado latín, en las universidades de Granada, Navarra y finalmente en la Complutense de Madrid. Actividades que conforman, junto al ejercicio activo del periodismo, el apartado correspondiente al «Verano». El «Otoño» nos muestra a un Fontán plenamente incorporado a la política española de la Transición, en la que desempeñó un papel tan destacado como fundamental para armonizar voluntades, limar asperezas y encontrar soluciones viables para todos. Llegamos, por último, a la etapa del «Invierno» cuando, desde la retaguardia continúa ejerciendo ese magisterio que se negaba a reconocer, y sin embargo real, sobre nuevas generaciones de políticos agrupados en torno al proyecto de Nueva Revista que tan destacado papel desempeñaron en los años...

Henry Kamen: España y Cataluña

 Al margen de cualquiera de las consideraciones que políticos de uno y otro signo han esgrimido en favor de sus tesis durante los últimos años respecto al proceso soberanista desarrollado en Cataluña, nos encontramos ante una grave crisis que afecta seriamente al sentido y la unidad de la nación española.Se trata de un fenómeno de gran complejidad, capaz de provocar una serie de repercusiones en cadena que algunos de sus promotores prefieren ocultar, disimular o ignorar. Las respuestas clarificadoras a esos planteamientos no se han hecho esperar. Desde diversos medios y con argumentos de muy distinto alcance, aunque coincidentes en lo esencial, han expresado sus opiniones periodistas, pensadores, intelectuales y políticos bien conocidos en la vida pública española, que, por otra parte, representan posiciones opuestas al defender puntos de vista diferentes sobre otras materias.Es el caso de figuras como Alfonso Ussía en su último ensayo titulado No, no, y no (Ediciones B, 2013); de Ramón Tamames: ¿A dónde vas, Cataluña? (Ed. Península, 2014); de Fernando Savater: No te prives (Ed. Ariel, 2014); o de Joaquín Leguina Los 10 mitos del nacionalismo catalán (Ed. Temas de Hoy, 2014).Cada uno de estos libros citados debería ser considerado de obligada lectura, no solo para formar e informar a la desorientada opinión de amplios sectores de la sociedad española —periodistas incluidos— sino también de políticos de distintos signo de Cataluña y del resto de España. Sin olvidar el interesante libro Nos duele Cataluña (Ed. Galland Book, 2014) en el que su coordinadora, Begoña Martín, ha incorporado la opinión de un elevado número de expertos, muchos de ellos miembros destacados de la vida catalana, que han accedido a responder a los cuestionarios o preguntas formuladas sobre el tema. Resulta significativo constatar los nombres citados de otros que se excusaron de participar en el proyecto.De cualquier forma, resulta de notable interés conocer las tesis que sobre el particular expone el acreditado hispanista Henry Kamen (n. 1936), uno de los más prestigiosos historiadores de los últimos tiempos, como se confirma al leer el reciente estudio que ahora se comenta.Afincado en Barcelona desde hace muchos años en calidad de profesor de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, desde 1993 hasta su jubilación en el 2006, ha desarrollado en nuestro país una fructífera labor magisterial en centros docentes, universidades y revistas especializadas, labor ampliada en el terreno de la divulgación histórica en las páginas del diario El Mundo.Desde su privilegiada tribuna de Cataluña y conocedor de los problemas en primer plano, ha tenido ocasión de seguir desde los orígenes el proceso iniciado por los sectores separatistas y los argumentos que esgrimen en defensa de las razones de todo tipo que emplean para justificar la ineludible necesidad de su independencia.El autor deja claro que sus objetivos corresponden a los de cualquier historiador honesto, que se limita a recoger los hechos reales tal como fueron transmitidos por los cronistas solventes de acuerdo con las circunstancias y la mentalidad de la época en que sucedieron. En realidad, se trata de...

Tom Jones (Henry Fielding)

La inquieta y agitada vida del aventurero Tom Jones, expósito, despertó en el momento de su publicación (1749) entusiasmo y sobresalto a partes iguales en la puritana sociedad  británica, todavía inmersa en los tiempos de la rebelión jacobita (1745). Su autor, Henry Fielding, hijo de un prestigioso general y huérfano de madre desde la infancia, fue educado por una abuela adusta y de rigurosos principios religiosos, naturalmente, anglicanos. Estudiante en Eton vivió rodeado del ambiente refinado de alta sociedad, cuyos defectos habría de fustigar con especial saña en su más famosa novela con la que ha pasado a la historia como uno de los autores más señalados de la literatura británica y universal. Tom Jones encarna la figura del héroe, sinvergüenza simpático, alegre y tan valeroso como carente de escrúpulos.Con tal de alcanzar sus fines, generalmente de orden material, no duda en recurrir a cualquier tipo de recursos, legales o no. Sin embargo, se muestra noble y caballeroso, a su modo, con las damas, a las que seduce y abandona cuando son de baja condición, o a las que permanece fiel, como en el caso de su eterna enamorada, Sophia Western, contrapunto de dulzura, honestidad y virtud respecto al libertario Tom. Junto al héroe aparece una extensa galería de personajes, trazados con magistrales perfiles psicológicos, que encarnan diversas formas del bien y el mal y sirven como pretexto para fustigar tradiciones y actitudes de la sociedad inglesa, indiscutidas hasta entonces y que le valieron a la novela el rechazo de los sectores más conservadores. Tom nace, de padres desconocidos, en el recatado hogar de Mr. Alworthy, distinguido caballero de la Inglaterra rural, que lo adopta como propio al encontrar al bebé depositado en su cama. Crece en ese ambiente y recibe una educación esmerada que, sin embargo, no logra enderezar sus naturales tendencias que se le atribuyen a la oscuridad de sus orígenes. Atribución infundada, como se verá al descubrir la identidad de su verdadera madre biológica. De cualquier modo, Tom Jones se muestra en todo momento vital, apasionado, mujeriego, transgresor, en frase de moda, pendenciero, que no duda en aceptar duelos seguro de obtener finalmente la victoria sobre sus rivales. Algunos de ellos tan malvados y tenaces como Mr. Blifil, que fuera su compañero de juegos infantiles y sobrino de su patrocinador, el bueno de Mr. Alworthy.La novela de Fielding ha sido clasificada dentro del género picaresco, en cuanto muestra una clara actitud crítica en contra de la sociedad de su tiempo, al denunciar sus vicios con tintes de ironía, suavizada hábilmente por un agudo sentido del humor. El rigorismo religioso queda ridiculizado a través de la persona del pastor anglicano, el reverendo Thwackum, persona intransigente y antipática que, no obstante, disfrutaba de gran predicamento e influencia entre sus feligreses. Otros de los defectos criticados se refiere a la actitud cerril del padre de la bella Sophia, Mr. Western, que se niega, movido por prejuicios sociales, a permitir el matrimonio de su hija con el «expósito», supuestamente plebeyo...

Tristram Shandy (Laurence Sterne)

La publicación de esta novela por entregas, iniciada en enero de 1759, alcanzó desde el principio un extraordinario éxito popular y lanzó a su autor, Laurence Sterne, escritor prácticamente desconocido hasta ese momento, al primer plano de la narrativa de su época. Nacido en Irlanda cuando formaba parte del Reino Unido, en 1713, hijo de militar británico, después de cursar estudios universitarios en Cambridge, se ordenó como pastor de la Iglesia de Inglaterra en 1738. Contrajo un matrimonio, que no fue muy afortunado, en 1741. Instalado en Londres, llevó una vida disoluta que, debido a su adscripción  al estado clerical, causó cierto escándalo en la buena sociedad londinense a la que pertenecía. Su carácter rebelde le llevó a rechazar la hipocresía moral de las clases altas, como demostró en su principal obra de creación literaria que ahora se comenta. Hombre culto, liberal en sus costumbres y lector consumado, se declaraba admirador de célebres personalidades del pensamiento y las letras, como el escritor humanista francés Rabelais, el fundador de la novela moderna, Cervantes y el filósofo John Locke.Sterne observaba con espíritu crítico y tono provocador los defectos que atribuía a la sociedad de la que formaba parte. En su ingeniosa novela, cuyo título completo fue Vida y opiniones del caballero Tristram Shandy, utilizó a su personaje inventado como pretexto para hilvanar una profunda sátira, burlesca y a veces cruel, de sus conciudadanos. El curioso individuo Tristram, de extraño y pintoresco nombre, supuestamente se dispone a contar en primera persona su vida y milagros al lector en una suerte de relato autobiográfico. En su empeño no parece acompañarle la suerte. El autor lo presenta a propósito como desmañado y falto de recursos literarios que el improvisado narrador intenta compensar gracias al testimonio añadido de una serie de personajes que intervienen en la acción más para exponer sus propios criterios que en aportar nuevos datos a la biografía de Tristram. Su padre, Walter Shandry, la madre cuyo nombre no aparece, el tío Toby y su criado, el doctor Slot y el clérigo Yorick se convierten en las piezas del juego que el autor mueve con maestría para cumplir sus propósitos críticos. La trama lineal desaparece y los episodios descritos se trasponen en el tiempo sin respetar la cronología de unos hechos que se encadenan por asociación de ideas o similitud en las situaciones. Esa técnica descriptiva, que recuerda la literatura experimental de escritores recientes, da lugar a situaciones divertidas que acreditan al autor como un dominador de los recursos de humor, en ocasiones amargo y siempre certero. Como es natural, las continuas reflexiones filosóficas de los personajes difuminan hasta casi desaparecer los rasgos del carácter del protagonista, de modo que el hilo argumental se pierde intencionadamente sin que decaiga en ningún momento el interés del cuento. Como afirma el escritor y crítico Javier Marías, traductor de esta novela en edición de Alfaguara, Tristram «puede abrirse por cualquier página, con asombro y sonrisa siempre».La obra de Sterne, entre la ironía, el humor y...

Al faro (Virginia Woolf)

La escritora británica Virginia Woolf (1882-1942) consideraba su quinta novela, Al faro, como una de sus más valiosas creaciones literarias. Así lo indica ella misma en las anotaciones de su diario, al exponer su estado de ánimo durante la fase de escritura:Escribo ahora con mayor rapidez y libertad queninguna otra cosa que haya hecho en toda mi vida;más —veinte veces más— que cualquier otra novela.Creo que esto demuestra que estaba en el camino correctoy que es aquí donde podré cosechar los frutosque alcance mi alma.Confirman esta opinión los medios más solventes de la crítica británica, que ha incluido Al faro entre las novelas más destacadas del panorama literario del siglo XX en Gran Bretaña.Se trata de un relato de carácter introspectivo, muy del gusto de la autora, en el que las reflexiones íntimas y los sutiles conflictos emocionales que surgen de las relaciones personales, ocupan un lugar destacado en perjuicio de una trama argumental que se convierte, como la discutida visita a un faro perdido y sin importancia, en elemento secundario, aunque su sombra se cierne de principio a fin sobre los protagonistas.La acción se inicia en el transcurso de unos días de descanso que el matrimonio Ramsay disfruta en su mansión de la isla de Skye, perteneciente al archipiélago de las Hébridas, en Escocia. La señora Ramsay propone una excursión en barca a un faro solitario que ejerce sobre ella cierta fascinación. Su deseo tropieza con la negativa del marido, que lo considera arriesgado por la inseguridad del tiempo y el mal estado de la mar. La falta de acuerdo y el hecho de que su hijo James apoya la propuesta de su madre, crea una sobrecarga de tensión entre los discrepantes. En la velada participan varios invitados, entre los que destaca la pintora Lily Briscoe, mujer tímida e insegura a la que anima la señora Ramsay a cultivar sus aficiones artísticas y de la que se erige en mentora y consejera. Queda así esbozado en la primera parte del relato que transcurre apenas en dos días, el marco ambiental en el que se desarrollará, diez años más tarde, el desenlace de la acción. El episodio se sitúa en el mismo lugar de la isla Skye, al que acuden los supervivientes del anterior encuentro, ya que varios de los presentes en el episodio anterior, incluida la señora Ramsay, han fallecido. Tal vez movidos por su recuerdo, el viudo y sus hijos emprenden la aplazada excursión al faro, circunstancia que permite a la autora transitar por ese complicado mundo de afectos y ensoñaciones que integra por la vía sentimental, después de una pausa reflexiva, las dos secuencias en una misma representación escénica. Virginia Woolf, mujer de exquisita formación, miembro distinguido de los refinados ambientes de la cultura, el arte y las letras en la Inglaterra de principios de siglo XX, refleja retazos de su propia biografía a través de la señora Ramsay. Late en su novela un cierto sentido del dolor, la vida y la muerte, como si la autora...

Berlin Alexanderplatz (Alfred Döblin)

La trama argumental de la novela Berlin Alexanderplatz presenta una estructura de   bien un pretexto con el fin de esbozar un cuadro realistasobre la caótica situación en la que vivieron las diversasclases sociales en la Alemania de entreguerras: 1928-1930.La imagen del protagonista, el desdichado Franz Biberkopf,representa en cierto modo a los miles de ciudadanosque sufrieron las consecuencias de la ansiedad, la amarguray falta de horizontes humanos y profesionales de sugeneración, enfrentada a un futuro incierto. Franz acabade cumplir cuatro años de condena en prisión, en la que ingresó por un homicidio involuntario. Se promete a sí mismo no reincidir en los mismos errores que le llevaron a tan triste situación. Muy pronto descubrirá la imposibilidad de alcanzar sus buenos propósitos. La realidad se impone. Carente de recursos, ganado por el ambiente y tras diversos incidentes desafortunados, acaba por donde había empezado: se sumerge en una vida de sombras carente de ilusiones y resignado a un fracaso inevitable.La acción transcurre en torno a una zona de Berlín, la Alexanderplatz, en la que todo es posible. En torno a ella, se mueve un mundo abigarrado en el que confluye gente de muy variada procedencia, origen e intenciones. Ciudadanos modestos, obreros y empleados, coinciden con oportunistas sin escrúpulos, delincuentes y hasta criminales. No faltan señoritos diletantes de clases acomodadas que acuden atraídos por la fama de la mítica plaza, bien conocida por sus peculiares rasgos: libertad, libertinaje y desenfreno. Un lugar tentador para una sociedad en carne viva que prefiere olvidar el pasado (la guerra humillante) y no pensar en el futuro, cumplir las condiciones del «infame» tratado de Versalles.Döblin, médico psiquiatra de origen judío polaco emigrado a Berlín en 1898, que prestó sus servicios al ejército alemán durante la Gran Guerra, trabajaba en un hospital de la sanidad pública. Allí tuvo ocasión de conocer a fondo los afanes e inquietudes de sus pacientes, cuyas confidencias interiores y velados traumas le proporcionaron una visión certera del drama que afectaba al conjunto de la sociedad. Döblin, ya para entonces bien conocido en el mundo de la literatura alemana, transmite con mano maestra y depurada e innovadora técnica narrativa la tragedia de unos seres humanos, como el propio Franz Biberkopf, triste marioneta desmadejada, víctima de unas circunstancias que le han sido impuestas por los dirigentes políticos y no se sabe qué extrañas fuerzas desconocidas. Estas circunstancias fueron aprovechadas por los dirigentes del nuevo Partido Nacionalsocialista que precisó un claro culpable: los judíos. Como parece natural, Döblin se vio forzado a escapar de la feroz persecución racista de los nazis. Primero se dirigió a Suiza y Francia, finalmente emigra a los Estados Unidos, donde se convierte al catolicismo y presta servicios como guionista de cine en Hollywood. Regresa a una Alemania de posguerra todavía, si cabe, más triste y deprimida que la anterior, que abandona para afincarse unos años en Francia, hasta su definitiva vuelta a casa, para morir en el sanatorio de Emmendingen el año 1957.

Absalón, Absalón (William Faulkner)

Los Sutpen, una familia americana, son los protagonistas de la historia narrada en Absalón, Absalón. La acción se sitúa en un lugar inexistente, el imaginario condado de Yoknapatawpha, en el estado de Misisipi. Los narradores aspiran a ofrecer una reconstrucción lo más cercana posible a la realidad del drama protagonizado por la saga de los Sutpen como representantes de otras muchas familias del Sur de los Estados Unidos que sufrieron los efectos de una guerra sangrienta que, además, perdieron frente a la pujanza de la industria del Norte. Faulkner, maestro innovador en la técnica narrativa de largas parrafadas y complicada sintaxis, imitada más tarde con gran éxito por Gabriel García Márquez, refleja con fidelidad las raíces del problema que enfrentaba en los campos de batalla a los ejércitos de la Unión y de los Confederados. A través de los Sutpen, la novela plantea la complejidad de las cuestiones, debatidas, que no se reducían tan solo a la abolición de la esclavitud, sino que abarcaban además formas y medios de vida, sistemas de producción económica, valores familiares, cultura, tradiciones, sentido del honor, valores que los Sutpen ven caer a su alrededor impotentes, hasta quedar destruidos, arruinados y extinguidos como pequeña sociedad familiar.Si bien se trata de una obra de ficción, resulta fácil percibir rasgos de la propia biografía del autor plasmados en numerosos pasajes de la novela. Como ocurre con frecuencia, observar la biografía del autor, en este caso William Faulkner, nos puede servir de gran ayuda para comprender aspectos fundamentales de su obra literaria y del carácter de sus personajes, en buena medida basados en hombres y mujeres que poblaron el entorno del novelista. No en vano Faulkner nació el año 1897 en la localidad de New Albany (Misisipi) en el seno de una familia tradicional, a la que podemos atribuir con fundamento una cierta afinidad con los ideales defendidos por los sudistas en la guerra civil. El mítico lugar de Yoknapatawpha, del que son oriundos los Sutpen, se reconoce en el actual condado de Lafayette, mientras parece evidente que una parte de los episodios y de los personajes que aparecen en Absalón, Absalón encarnan una versión literaria del testimonio de personas que sufrieron de cerca las consecuencias de aquella guerra que duró cinco largos años: 1861-1865. El resultado es una gran historia de sufrimientos, heroísmos y bajezas, descrita sin pasiones, que admite diversidad de puntos de vista, no coincidentes, a través de los cuatros narradores que ven la realidad compleja y difícil de abarcar, ambientada en lugares y familias imaginados que ofrecen sin embargo símbolos paralelos de un mundo que fue real.

El pobre de Asís (Nikos Kazantzakis)

En su última obra importante, titulada El pobre de Asís ofrece el autor una versión de la vida de san Francisco de Asís, ajustada a su particular y heterodoxa forma de interpretar el fenómeno religioso, centrada en intuiciones personales ajenas al conocimiento real de los hechos recogidospor fuentes de solvencia histórica. A Nikos no le preocupa,en absoluto, reconstruir la verdadera imagen de san Francisco de Asís, fundador de la orden que durante siglos haservido como ejemplo de amor a los hombres y respeto ala naturaleza creada por un Dios providente que vela por ella. Un Francisco humano, especie de Quijote incomprendido y conmovedor al que acompaña un buen Sancho Panza, el hermano León, seguidor incondicional encargado de contar la verdadera (falsa) historia de su admirado santo. La novela, publicada un año antes de la muerte de Nikos Kazantzakis (nacido en Heraclión, la capital de la isla griega de Creta), muestra ya una pérdida de la virulencia respecto a sus anteriores creaciones literarias, en las que la imagen del Jesús redentor ofendía gravemente alos cristianos de cualquier confesión religiosa, motivo por el cual algunas de sus obras fueron incluidas en el hoy desaparecido Índice de libros prohibidos y también en la misma lista de la Iglesia ortodoxa de Grecia. Asís aparece como «el pobre de Dios», loco e incomprendido, como el caballero de la Mancha, cuyo mensaje se pierde en el vacío y muere con él, al no encontrar seguidores capaces de continuar su obra. Según la particular y sesgada visión del mensaje de Cristo presente en novelas anteriores del autor sobre ese tema, Francisco, despreciador del mundo y visionario como Jesús, propone el ideal de la pobreza integral y el desprendimiento de los bienes materiales como única fórmula capaz de aproximarse al Creador, siguiendo el mensaje de amor de Jesús. En el relato destaca el interés del autor en resaltar los rasgos que, según él, adornan y definen el carácter de san Francisco, la sencillez de sus gestos, la calidez de su mirada y su capacidad para transformar en poesía encendida el canto a la naturaleza en el que los seres humanos se funden con el resto de la creación. Sin embargo, atento a expresar sus propias convicciones, Nikos no duda en alterar el espíritu franciscano para ceñirse al suyo particular siempre angustiado por el drama del sufrimiento humano, las injusticias sociales que aspiraba a remediar con su militancia en las filas del Partido Comunista griego. Tal vez un Nikos Kazantzakis envejecido, desilusionado ante el fracaso de sus ideales de juventud quisiera reflejar en el santo de Asís una parte de sus mismas frustraciones, al atribuir a los hermanos de la orden franciscana la supuesta traición a los ideales por los que su fundador tanto había luchado a lo largo de su vida. En cierto modo, en el relato dedicado al pobre de Asís resume el autor una parte significativa de una obra literaria cargada de significado, en la que se plantean y debaten con diversa fortuna, al margen...

Tercera Antolojía poética (Juan Ramón Jiménez)

Juan Ramón Jiménez, uno de los poetas más admirados y reconocidos en una época dorada de la poesía española del siglo XX en la que figuran nombres tan universales como los de Federico García Lorca, los hermanos Machado, Rafael Alberti, Vicente Aleixandre y una extensa nómina de notables figuras, ocupa un lugar destacado por la originalidad de su estilo y los rasgos innovadores de su producción. Tuvo Juan Ramón una vida difícil, complicada todavía más por desgracias familiares que ejercieron notable influjo en su extrema sensibilidad, a veces casi enfermiza, que se deja sentir de modo perceptible en las distintas épocas que marcaron la trayectoria de su creación poética. Nacido en la localidad onubense de Moguer, próxima a los estuarios y vericuetos que fluyen entre los últimos tramos de los ríos Odiel y Tinto, lugares colombinos dominados por el monasterio franciscano de la Rábida, nunca olvidará Juan Ramón las sensaciones transmitidas a través del paisaje, que tantos recuerdos de nostalgia despertaron en su fina sensibilidad.Tras superar con brillo y notas excelentes los estudios de bachiller, se ve obligado por imposición familiar, a cursar la carrera de Derecho en la Universidad de Sevilla. No fue capaz de asimilar unas materias tan alejadas de su vocación artística y abandonó pronto los complicados avatares de leyes y códigos que poco le interesaban. Tras unos primeros escarceos literarios en medios de prensa de Huelva y Sevilla, el ambiente de la capital de España le ofrece, sin duda, un clima favorable a sus inquietudes estéticas que expresa en sus primeras obras publicadas a comienzos del nuevo siglo XX: Ninfas y Almas de violeta. Dos sucesos tristes vienen a cortar la trayectoria del incipiente poeta en Madrid. La muerte de su padre se une al embargo de los bienes familiares a favor de una entidad bancaria, que los ejecutó de modo inexorable. Juan Ramón sufrirá uno de sus numerosos estados depresivos que se van a suceder en distintas fases hasta el final de su vida, cuando tras recibir en 1956 el Premio Nobel de Literatura apenas logra superar la muerte de su mujer, Zenobia Camprubí, a la que sobrevive solo dos años. En los intervalos de la enfermedad, no cesa la creación poética de Juan Ramón, inspirada en numerosos amoríos, que hasta su definitivo matrimonio con Zenobia, verdadero amor y estabilidad de su vida emocional, quedan reflejados en versos publicados de modo disperso que aparecen sucesivamente reunidos en selectivas antologías poéticas. La última de ellas, titulada Tercera Antolojía poética, se realizó a base del original cuidadosamente revisado y seleccionado por el autor que incorporó los versos más significativos de las antologías anteriores. Los temas que le inspiran van desde la exaltación del amor sensible de su juventud y madurez a la mirada crítica en torno al mundo que le rodea, visto con ojos críticos, amargura o desilusión. En todo caso con esta Tercera Antolojía el lector dispone de la oportunidad de conocer el conjunto de la extensa y exquisita producción de un gran poeta que, curiosamente,...

Las almas muertas (Nikolái Vasílievich Gógol)

El argumento de la novela, considerada como una obra maestra de la literatura rusa del siglo XIX, ofrece un vivo y cruel retrato de la sociedad de la época, todavía anclada en formas de vida superadas desde hacía siglos en la mayor parte de las naciones de la Europa occidental. Conviene recordar, a estos efectos, que la emancipación de los siervos se produce en Rusia gracias a una ley promulgada en 1861, casi veinte años más tarde que la publicación de Las almas muertas. Dato histórico y realidad social que conviene tener en cuenta a la hora de comprender el mensaje lanzado por Nikolái Gógol, cuando todavía permanecían vigentes las normas de vida y costumbres denunciadas por el autor que causaron una gran impresión en los ambientes culturales europeos. La picaresca, el cinismo, la ambición y las prácticas corruptas se interfieren a través de los personajes y situaciones descritas por Gógol en su magistral novela. El argumento es tan brutal como fácil de comprender su desarrollo. Chichikov, un avispado personaje extraído de la pretenciosa baja nobleza rural, emprende una aventura viajera que le va a permitir incrementar su debilitada fortuna con solo aprovecharse de la ingenuidad de unos, la ambición de otros y la incultura de casi todos. El truco es muy sencillo. En compañía de un cochero y un sirviente y con aires de gran señor, recorre pueblos y aldeas perdidos en la estepa rusa ofreciendo un negocio que parece ventajoso. En esa época, los impuestos quedaban fijados en función del número de siervos de los que disponían los terratenientes. Cuando se producían muertes no registradas en los censos, los propietarios se veían obligados a abonar impuestos por los siervos fallecidos y no registrados como tales en los censos. Chichikov ofrecía un pago simbólico a cambio de incorporar a los muertos-vivos para la administración, que incorporaba a su nómina de siervos para obtener legalmente del gobierno nuevas tierras al haber aumentado el número de familias a su cargo. Ya investido como poderoso terrateniente, le resultaría muy fácil conseguir créditos bancarios avalados por sus propiedades. El comercio de esas «almas muertas» se veía respaldado por terratenientes sin conciencia y funcionarios corruptos amparados por la miseria de los campesinos, incapaces de reclamar unos derechos que, por otra parte, no existían para ellos. La cuestión es que, al analizar la obra maestra de Gógol, resulta que no solo estaban muertas las almas de los pobres campesinos, al fin y al cabo víctimas del macabro fraude del bandido Chichikov, sino que también y de forma vergonzosa las tristes almas de los que participaban en el repulsivo negocio. Seres abyectos, fríos o indiferentes, que toleraban impasibles la corrupción o desviaban la vista para no contemplar los efectos de su actitud miserable. Muchos aspectos de la sociedad rusa quedan retratados con fuerza en esta novela más reveladora que cualquier texto documental sobre las condiciones de la sociedad rusa a finales del siglo XIX, como preludio de lo que ocurrirá apenas cincuenta años más tarde.

Tres cuentos (Gustave Flaubert)

Considerado uno de los maestros de la literatura francesa del siglo XIX tras los éxitos de público y crítica logrados por Madame Bovary (1875), Salambó (1862) y La tentación de san Antonio (1874), Gustave Flaubert (1821-1880) se consideraba, rebasados los cincuenta años, prematuramente agotado, sin la capacidad creadora y el vigor de sus años jóvenes. Una serie de circunstancias adversas, externas e interiores, contribuían a fomentar un clima depresivo que, no obstante, hubiera debido vencer al comprobar la cálida acogida que la crítica dedicó a la primera edición de su obra Tres cuentos, considerada como una de las mejor elaboradas y perfectas de su producción narrativa. El libro fue propuesto como ejemplo y modelo del género del relato breve, alejado de sus extensas y ambiciosas novelas anteriores. Relata en sus Tres cuentos historias de temáticas diferentes cuyo protagonismo corre a cargo de personajes también de naturaleza diversa, que aparecen situados en tiempos muy distantes, desde el siglo XIX a la Edad Media y la predicación de san Juan Bautista.La acción del primero de los cuentos, «Un corazón sencillo», transcurre en los años contemporáneos del propio Flaubert (segunda mitad del siglo XIX) y muestra ciertos rasgos de realismo social, tratados de forma emotiva en la persona de una sirvienta de la Francia provinciana. El autor le atribuye el nombre de Felicté, en clara alusión sarcástica a su desgraciada vida personal. La chica presta servicio en el hogar de los Aubain, familia burguesa de la Normandía rural, de limitados recursos económicos, que dispone de una criada como forma externa de mantener su posición social. Nadie se ocupa de Felicidad, salvo para exigirle el cumplimiento de sus deberes, como un mero instrumento funcional carente de la dimensión afectiva, pese a la reciedumbre moral y los nobles sentimientos en los que la joven se muestra superior a la frialdad de sus pretenciosos «señores». Los detalles realistas de ambiente y lugar que caracterizan el relato no le serían difíciles de imaginar a Flaubert, nacido en la localidad de Ruan, situada en la Alta Normandía.En la segunda historia narrada, La leyenda de San Julián el hospitalario, se aborda un tema completamente distinto, situado, además, de modo indeterminado en una mítica Edad Media, en los dominios de un señor feudal de cierto rango. Tras una larga espera, al matrimonio les nace un hijo que, según los augurios, habrá de alcanzar la santidad. Educado el niño en las artes de la caza, se convierte con los años en un ser cruel que goza con hacer sufrir a los animales, y acaba por abandonar el hogar paterno para vivir una vida de aventura que le aleja de las predicciones de santidad. Se trata de una leyenda medieval recreada, que mezcla fantasía y realidad y en la que, pese a la vertiente malvada del protagonista, queda siempre a salvo la posibilidad de redención, gracias al afecto y fidelidad de sus seres queridos que siempre han acompañado las andanzas del personaje central.El tercer relato se inspira en el pasaje del...

Relatos de la guerra carlista (Ramón María del Valle-Inclán)

Los Relatos de la guerra carlista fueron proyectados por el autor como una larga serie de títulos similar a los episodios nacionales galdosianos. Al final solo aparecieron los tres primeros que integran una trilogía formada por «Los cruzados de la causa», «El resplandor de la hoguera» y «Gerifaltes de antaño», publicados entre 1908 y 1909. Como inacabadas figuran «Las banderas del rey» y «La guerra de las montañas».Se trata de tres novelas cortas en extensión aunque de notable calidad literaria estilística, modernidad e interés humano. Para comprender en toda su intensidad dramática el marco ambiental en el que transcurren los hechos narrados conviene recordar la situación caótica en la que se encontraba la sociedad española durante esos años en los que se libraba la guerra bajo las banderas del aspirante al trono, el llamado Carlos VII, duque de Madrid. Isabel II abandona el trono en 1868. En 1870 asume la corona don Amadeo de Saboya. El nuevo monarca, que inicia su mandato ante el cadáver del asesinado general Prim, se retira amargado y desesperado en 1873. Se proclama la I República, efímera. Solo dura unos meses. En ese intervalo se levanta la segunda carlistada, que recibe el apoyo entusiasta de amplios sectores de las regiones del Norte, Este (Cataluña) y Centro de la Península, con especial virulencia en Navarra y País Vasco. Resuenan cañones, himnos entusiastas y consignas de la vieja España: Dios, Patria, Fueros, Rey. Valle-Inclán nace el año 1866, en la localidad gallega de Villanueva de Arosa, cuando todavía gobernaba la reina Isabel. Al comenzar la guerra carlista, en 1872 Valle es un niño de seis años. Al finalizar la contienda civil (1876), Amadeo de Saboya, República y Restauración (Alfonso XII) mediantes, nuestro autor acaba de cumplir diez años. En sus tierras gallegas, como en tantos lugares de España, las guerras carlistas han llegado a su fin, pero sus consecuencias (odios, rencores, amargos recuerdos) permanecen en el ánimo de los mayores, que lo transmiten a los jóvenes. Mucho debieron impresionar a Valle-Inclán aquellos acontecimientos cuando acertó a reflejarlos en toda su fuerza dramática a través de una serie de personajes que parecen tan reales que han llegado a disfrutar de nombre propio en el imaginario popular, como el famoso marqués de Bradomín, financiador exaltado, hasta arruinarse, de las huestes del fracasado rey Carlos VII. Valientes y cobardes, pillos en busca de beneficio, ambiciosos e idealistas, truhanes y héroes, se suceden en un cuadro colorista que Valle-Inclán ha sabido trazar con singular acierto, como, por ejemplo, la ágil plasticidad de algunas escenas en las que el autor se adelanta varios años a las técnicas cinematográficas. Impresiona la riqueza del léxico popular utilizado en los diálogos, con expresiones que pueden parecer vulgares y que, sin embargo, logran el efecto deseado: acercar al lector a la mentalidad y estados de ánimo de los protagonistas.Los militares de uno y otro bando, en el fragor de la batalla o una vez finalizado el combate, cometen arbitrariedades y ordenan ejecuciones sumarias, movidas por...

Don Antonio Fontán Pérez. El espíritu de la política

]La biografía de Arturo Moreno, centrada de modo preferente en la faceta política de Antonio Fontán, nos ayuda a repasar los acontecimientos más destacados de la historia de España del siglo XX. Las fechas son significativas. Nació en Sevilla el mismo año, 1923, en que accede al poder el general Primo de Rivera. Muy niño, a los siete años, asiste a la caída del rey Alfonso XIII y la proclamación de la II República.LA ESPAÑA CONVULSA, REVOLUCIÓN Y ACCIÓNEducado en el seno de una familia de sólidos principios cristianos, a los que se mantuvo fiel a lo largo de toda su vida, debió percibir la inquietud de los suyos ante las primeras medidas tomadas por el nuevo régimen, tan contrarias a los valores en los que se fundaba la vida familiar. Arturo Moreno menciona algunos de los tristes sucesos que revelaron las intenciones de los sectores republicanos radicales y la  indecisión de los moderados a la hora de corregir los excesos.Fueron sucesos que, por su violencia y odio, causaron honda impresión en la sensibilidad del niño y le inclinaron en su juventud y madurez a buscar siempre las vías del diálogo sereno, el debate en libertad y el acuerdo en lugar del enfrentamiento irracional que lleva a radicalizar las posturas y a excitar el odio contra los oponentes.Durante la adolescencia asiste, como espectador forzoso, al estallido de la guerra civil (1936-1939), sin interrumpir sus estudios de bachillerato, que cursa con brillantez y en los que obtiene máximas calificaciones. Nace desde entonces su afición por las Humanidades, la filosofía, la historia y las lenguas clásicas, el griego y el latín, materias que ampliará más tarde en las universidades de Sevilla y Madrid hasta su graduación, en 1944.Para entonces, Fontán ya no es espectador de la vida nacional, sino que interviene abierta y decididamente en los foros intelectuales de la España de posguerra que Arturo Moreno centra en torno a dos revistas: Escorial, promovida por el poeta Dionisio Ridruejo y el profesor Laín Entralgo, y Arbor, patrocinada por el CSIC bajo el impulso de Rafael Calvo Serer y un joven Antonio Fontán que, a los veintiséis años, acaba de ganar la cátedra de Filología Latina en la Universidad de Granada.LOS ESPAÑOLES DE LA POSGUERRA. LA HERENCIA MONÁRQUICAFueron aquellos unos años de estudio en el ámbito universitario, tan querido por don Antonio, favorables para la reflexión y análisis crítico sobre la sociedad de la época, sumida en la incertidumbre de un futuro carente de perspectivas que pudieran ilusionar a los jóvenes que «no habían hecho la guerra». En aquellos años cuarenta, los intelectuales más responsables eran conscientes de que los problemas del país exigían de su generación el arduo trabajo de levantar los ánimos, recuperar el pulso y devolver a España al lugar que le correspondía entre las naciones de una Europa que acababa de salir de una guerra todavía más cruel, fratricida y devastadora que la nuestra.Sitúa Arturo Moreno en esa etapa de profesor universitario la consolidación de los principios que...

El español en las relaciones internacionales

]Los editores aclaran en la nota previa que la obra reseñada es el primer título de la segunda fase del proyecto que sobre El valor del español ha desarrollado en los últimos años la Fundación Telefónica. El volumen incluye dos trabajos, el primero a cargo del veterano diplomático Javier Rupérez y el segundo del profesor de Traducción e Interpretación de la Universidad de Alcalá de Henares, David Fernández Vítores.Las aportaciones elaboradas por los dos autores fueron sometidas posteriormente a debate en un seminario convocado al efecto por la propia Fundación Telefónica, en el que tomaron parte reconocidos expertos en las materias planteadas. El texto de sus acotaciones y comentarios se reproduce en la segunda parte del libro.ANÁLISIS REALISTA DEL ESPAÑOL EN EL MUNDOEl propósito que mueve, tanto a los editores como a los autores, es difundir entre el público interesado: lingüistas, políticos, diplomáticos, empresarios, financieros y expertos en relaciones exteriores, la idea de que el español, como idioma de comunicación internacional, presenta múltiples facetas. Su interés no se reduce al ámbito de la cultura o la literatura, con ser aspectos importantes, sino que debe ampliarse hacia otras áreas como la ciencia, la tecnología, la industria y el comercio, en las que encuentra dura competencia en un mundo marcado por la hegemonía del inglés.En líneas generales, la obra mantiene una prudente actitud al examinar el presente y futuro de nuestro idioma, dispuestos los autores a no confundir los sentimientos y buenos deseos con la realidad desnuda. Así, proceden a evaluar fríamente los datos y cifras, al tiempo que reconocen los aspectos favorables sin ocultar las dificultades y barreras que pudieran frenar la marcha ascendente del español en el mundo.En relación a los aspectos favorables, en los que llevamos ventaja indiscutible, los dos autores coinciden al señalar que el español es una lengua en pleno desarrollo, que aumenta en cuanto al número de personas que lo hablan como lengua materna y que, además, utilizan de modo habitual en sus relaciones de diversa índole: familiar, personal, social, cultural, científica o comercial.Las cifras expuestas se interpretan de modo que, sin caer en el triunfalismo excesivo, muestran resultados indudablemente muy positivos. En efecto, las cifras son contundentes, como ahora veremos. De aquellos famosos «300 millones» de hispanohablantes a los que se dirigía en los años setenta-ochenta del siglo pasado un conocido programa de TVE, hemos pasado a los 450 millones que registra la primera década del XXI. La tendencia en los próximos años parece asegurar que se alcanzarán los 500 millones en un futuro no muy lejano.EL ESPAÑOL EN LOS ORGANISMO INTERNACIONALESNos encontramos, pues, en una situación reconfortante, que se traduce en el reconocimiento del español como lengua oficial y de trabajo en los foros internacionales para nosotros más importantes, desde la Organización de las Naciones Unidas (ONU) a la Unión Europea (UE). Sin embargo, con ser relevantes los datos citados, los números no lo son todo y es preciso tener en cuenta otros factores cualitativos, como la frecuencia real del español en las...

Europa y sus bárbaros

 ]Apenas en unos años Europa ha pasado de la euforia al más negro pesimismo. La última década del siglo XX dejó abiertas las puertas a la esperanza, al renacimiento de la unidad del espíritu europeo y a las libertades recobradas una vez consumado el fin de las tiranías comunistas.La unidad de Alemania y la incorporación al proyecto europeo de las naciones situadas al otro lado del telón de acero, iban a permitir coronar el sueño de una Europa renovada, democrática y próspera capaz de codearse con, o de superar a, las grandes potencias mundiales.A partir de 2008 una profunda crisis financiera viene ademostrar algo que no había pasado desapercibido a comentaristas lúcidos al examinar fríamente la realidad. Aquella privilegiada Europa Occidental del Mercado Común (MC), más tarde Comunidad Económica Europea (CEE), más tarde Unión Europea (UE), ¿estaba en condiciones de transmitir a la Europa el Este otra cosa que no fuera un sistema económico más eficiente y unas instituciones políticas más justas que las suyas? Esa era la pregunta.La respuesta, negativa, se hizo evidente con cierto retraso y crudeza extrema, dieciocho años después como resultado del hundimiento de los mercados financieros proceso iniciado en 2008 y cuyos efectos negativos continúan a día de hoy, a finales de 2012.Aquella Europa venturosa ya había olvidado sus raíces. Escéptica, falta de valores morales trascendentes no estaba en condiciones de transmitir otros que no fueran los de índole económica y política, sencillamente porque nadie puede transmitir lo que no tiene o aquello en lo que no cree. Valores morales que, si no estaban presentes en aquellos años felices, menos todavía ahora cuando en el horizonte se ciernen negros nubarrones de recesión, paro y pobreza. RECUPERAR LOS VALORES PERDIDOSLo pintoresco, o extraño, del caso es que el origen, desarrollo y extensión universal, en el tiempo y el espacio, de esos valores trascedentes radica en Europa. Como también su negación a partir del siglo XVIII, cuando el pensamiento ilustrado rompe con los principios que la habían convertido a Europa en la cabeza del mundo civilizado.Se trataría, pues, de redifimir esos valores desde sus raíces, como expone con extraordinaria lucidez y claridad el profesor Ignacio Sánchez Cámara en el ensayo reseñado en estas breves líneas, que hubiera merecido un tratamiento más amplio y mejor elaborado.El autor parte del reconocimiento de un hecho que hoy no admite discusión y que ha sido analizado por ex pertos de uno otro signo: Europa soporta en esta primera década del siglo XXI una crisis de gran calado que rebasa las fronteras de la economía y de la política que afecta gravemente a la convivencia, a las relaciones familiares y sociales y por tanto a la felicidad de las personas. Sánchez Cámara lo deja claro desde el comienzo: «Es muy grave la crisis cultural, es decir espiritual, que padece Europa».Se trataría, pues, de establecer la relación entre cultura y espíritu, como elementos inseparables integrados en el ser humano dotado de razón, inteligencia y espíritu. Dicha relación es rechazada por las corrientes intelectuales...

Manuel Ramírez: La crisis de la actual democracia española y otros escritos

El término «Crisis» ha pasado, en los últimos años, de ser calificado como expresión casi prohibida y «antipatriótica», a repetirse de modo obsesivo en los más diversos medios de la prensa, la política, la sociedad y la cultura española. Predominan, sobre el particular, los criterios pesimistas, agoreros, y no pocas veces manipuladores, que acentúan los aspectos más negativos de una realidad que presenta, en verdad, un panorama ya de por sí bastante angustioso.Estimula y anima el planteamiento sereno y, digamos, científico de la actual coyuntura tal como aparece reflejado en la obra del profesor Manuel Ramírez, catedrático de Derecho Político en las universidades de Santiago y Zaragoza, figura destacada de nuestra docencia universitaria, siempre atento a los avatares y alternativas de la agitada historia de España de los últimos tiempos.El autor, a diferencia de otros estudiosos que se han ocupado del tema, analiza la situación reconociendo los hechos reales, tal como fueron, sin ocultar las sombras pero ofreciendo siempre una salida alternativa a los graves problemas que ahora exigen respuesta urgente.Porque esta crisis no ha surgido de repente, de la noche a la mañana, como pudiera parecer. Y no estamos hablando, como expone con claridad el profesor Ramírez, tan solo de una crisis de naturaleza económico-financiera. No.Hay algo más profundo que afecta al sentido de nuestra democracia y a sus contenidos, al desarrollo constitucional, a la estabilidad de las instituciones, a los valores morales que inspiran, o debieran inspirar, las leyes, costumbres y normas de convivencia y el respeto a las autoridades representativas. Considerando como tales aquellas personas que ejercen un cometido de trascendencia pública que abarca desde los miembros del poder judicial, educadores, médicos y militares a dirigentes sindicales y líderes de los partidos políticos.La historia constitucional española: 1812-1978Experto jurista e investigador de la teoría doctrinal y política, el autor lamenta que en los actuales programas sobre tan fundamental materia falten las debidas referencias a la amplia historia constitucional española, iniciada en las Cortes de Cádiz el año 1812, seguida por la Constitución de 1869 y, ya en el siglo XX, por las de la II República en 1931 y la actual, de 1978.Como posible motivo de este olvido se apunta un rasgo distintivo de la mentalidad hispana, siempre dispuesta a considerar nefasto todo lo anterior, arrasar con ello y partir de cero con total ignorancia del pasado. Craso error que lleva inevitablemente a cometer otros nuevos, incluso más graves que los precedentes.El fenómeno se ha mantenido de modo constante a través de los años, si observamos la actitud despectiva de los sucesivos padres constitucionales respecto a los trabajos realizados por sus predecesores.Lástima grande, porque de cada una de las diversas fases constitucionales se ha derivado un fracaso de amplias y muy negativas repercusiones para la sociedad española. Se trataría, según el profesor Ramírez, de otras tantas ocasiones perdidas o desperdiciadas, de encontrar unas vías permanentes y flexibles capaces de encauzar de modo seguro la vida nacional. Con el fin de aclarar las posiciones, se enumeran y estudian...

Mercè Boixareu y Robin Lefere: La Historia de Francia en la literatura española

¿Qué imagen de la historia y la cultura de Francia han transmitido los escritores españoles a través de los siglos? ¿Se han dejado llevar de emociones o prejuicios, o bien se muestran racionales, objetivos, dispuestos a reconocer, al margen de crisis coyunturales, los méritos o valores de sus vecinos? Como no podía ser de otro modo, hay opiniones para todos los gustos. Respuestas diversas que alternan unos u otros sentimientos al compás de los avatares históricos en los cuales se vieron, españoles y franceses, involucrados con variada suerte.Estructura de la obraPara analizar el tema con la seriedad que merece, el volumen incluye una larga treintena de estudios dedicados a exponer la visión que cronistas, críticos, intelectuales, ensayistas, narradores, novelistas, dramaturgos y poetas españoles han reflejado en sus escritos sobre las relaciones entre Francia y España desde la Alta Edad Media hasta finales del siglo XX.Se trata en la presente edición de ofrecer la contrapartida al otro volumen anterior, publicado con notables resultados, en el que se recogía lo que pensaron y escribieron los autores franceses sobre España a lo largo de los mismos siglos, de la Edad Media hasta nuestros días.Se mantienen los criterios de tratamiento científico y rigor documental que dieron excelentes resultados en el volumen anterior y acreditan la alta especialización de los investigadores que han colaborado en el proyecto.Seleccionan y coordinan los trabajos los profesores Mercè Boixareu, de la UNED, y Robin Lefere, de la Universidad Libre de Bruselas, encargados también de exponer en la presentación las intenciones que guían el proyecto y extraer los resultados en las conclusiones finales como resumen de los diversos aspectos tratados en cada uno de los ensayos.Para facilitar el estudio de los diversos temas, la obra se divide en grandes apartados que corresponden con las épocas tradicionalmente conocidas como Edad Media (Alta y Baja), siglos de oro español (siglos XVI y XVII) y siglos posteriores, XVIII, XIX y XXEdad MediaAl abarcar una tan larga extensión temporal, estamos hablando nada menos que de un periodo de seiscientos años, resulta muy difícil establecer unos criterios uniformes para valorar el significado y valor de los textos referencia-dos. Los cantares de gesta, romances, poesías y crónicas, incluyendo los autos sacramentales y églogas de la Edad Media, exigen un tratamiento distinto a las géneros literarios del Siglo de Oro y posteriores, tanto respecto al número y calidad de los documentos como a las formas expresivas y valoración de contenidos.Por lo que se refiere a romances y baladas de la Edad Media, en los reinos españoles es frecuente reconocer la presencia de Francia de un modo romántico, alejado de la realidad, según confirma la investigadora del CSIC Paloma Díaz Más en las conclusiones de su estudio El romancero viejo y tradicional: «En la balada hispánica, Francia es sobre todo el lugar donde está la corte de Carlomagno y sus caballeros, una construcción imaginaria que se presenta como paradigma de la vida cortesana y caballeresca La historia de Francia en el romancero viejo y tradicional es,...

Enrique Andrés Ruiz: Los montes antiguos, los collados eternos

Los montes antiguos, los collados eternosEncuentro, Madrid, 2011, 583 págs., 22 €.Historia, cultura, geografía, el hombre y la tierra forman el entramado narrativo de este relato, que funde el presente con el pasado en el marco de una extensa área del paisaje soriano, desconocido para muchos, que narra desde la distancia de un siglo y medio, su azarosa existencia. Un pasado no tan lejano que nos habla de los violentos años del XIX, francesada y guerras carlistas incluidas, como testimonio de un mundo turbulento que llegó a alterar las vidas y haciendas de sus pobladores, y se prolonga hasta los albores de nuestro, ya mucho más cercano, siglo XXI.No estamos en presencia del clásico relato de evasión ni tampoco de uno de esos alegatos reivindicativos, tan frecuentes hoy día, dedicados a resaltar injustos agravios históricos supuestamente padecidos por sufridos y nobles representantes del pueblo a manos de hacendados poderosos que abusaban de los débiles al amparo de las fuerzas vivas: clero, militares y políticos.Aquí los papeles de buenos y malos no son patrimonio de ninguna clase: se reparten entre personas, con nombre, apellidos o motes, según los casos, sin reparar en estamentos sociales. Vemos cómo esos buenos, malos y regulares, cuerdos y locos, tal como sucede en la vida misma, solo se representan a sí mismos y actúan de acuerdo con sus rasgos característicos aunque naturalmente influidos por las circunstancias que, en cada época, rodearon su existencia.El hombre y la naturalezaDesde las primeras páginas, la novela sitúa al lector en un espacio geográfico determinado, la comarca de Valonsadero, a tan solo ocho kilómetros de la capital de Soria, de complicada orografía, surcada por arroyos, ríos y charcas a la sombra de montañas próximas, valles y rocas escarpadas.El cronista recorre fascinado esos lugares en su empeño por descubrir un mundo con el que establece un diálogo que le permite reconstruir retazos de vidas, sueños, ilusiones, sufrimientos, tragedias y esplendores de hombres y mujeres que poblaron Valonsadero y forjaron buena parte de su historia, hoy olvidada, ante la mirada del viajero ocasional que solo percibe la belleza del paisaje cautivador, tal vez por aquello de que los hombres pasan y solo las piedras permanecen.En este caso, el dicho no se cumple. El cronista no prescinde de las «piedras» pero los protagonistas son los hombres. Su mirada recorre el decorado exterior. Queda en ciertos momentos fijo sobre al terruño pero luego el objetivo se dirige a los seres que le dieron vida. Sale al encuentro de los últimos, y ya escasos pobladores de Valonsadero, consulta viejos archivos de iglesias, ayuntamientos y bibliotecas. Trata de recuperar la memoria de las gentes, pueblo, pastores, ganaderos, agricultores, empresarios, eruditos, poetas, escritores, dueños de antiguos hoteles, pequeños empresarios, que habitaron la comarca, vivieron en la prosperidad o la miseria, unidos por el amor de aquellas tierras que llegaron a formar parte esencial de su peripecia humana.Uno tiene la impresión de que el autor después de presentar con trazos impresionistas el escenario en el que transcurrirá la...
Nueva Revista

La España de los noventa

El primero de febrero de un ya lejano 1990 aparece el primer número de Nueva Revista, subtitulada como de política, cultura y arte. Eran, aquellos, momentos cruciales para el futuro de la sociedad española, una vez superados con éxito los diez años de andadura democrática a partir de la Constitución de 1978. El promotor y director de la revista, Antonio Fontán, resume en página editorial los propósitos que animan a los socios y colaboradores del proyecto: «ofrecer un espacio dedicado al análisis de la realidad contemporánea y a la reflexión sobre ella en los órdenes de la cultura, de las mentalidades, del arte y de la política». UN TREPIDANTE FIN DE SIGLOHablar de años cruciales o de momentos de crisis puede resultar un recurso manido o un simple tópico. En todas las épocas se suceden las fases cruciales, años de crisis más o menos reconocidas que exigen, en cualquier caso, adoptar las medidas adecuadas para resolverlas o, al menos, disminuir en lo posible sus efectos más negativos. Son decisiones que los políticos deberían tomar antes de que las crisis degeneren en serios conflictos posteriores que comprometan el futuro. Con la perspectiva del tiempo, no cabe duda de que lo ocurrido en la última década del siglo pasado influyó notablemente en la historia posterior, tanto si nos situamos en la realidad de España como desde la más amplia perspectiva europea o del resto del mundo.En el panorama internacional, la década se iniciaba con un gran acontecimiento de alcance universal: la caída del comunismo en la Unión Soviética, la desmembración de las piezas de su imperio, la ruptura de los bloques antagónicos, el final de la guerra fría, la libertad de antiguas naciones europeas y, como consecuencia, la hegemonía indiscutida, económica y militar, de los Estados Unidos.Hemos de buscar los antecedentes en los años ochenta, ya que el evento no se produce debido a la casualidad, sino que fue el resultado de la decidida intervención de personas que adoptaron en su momento las políticas adecuadas.En la década de los años ochenta, la firme voluntad del presidente norteamericano, Ronald Reagan, y de la primera ministra del Reino Unido, Margaret Thatcher, dispuestos a no ceder ante el desafío constante y la amenaza representada por la Unión Soviética, permitieron al mundo occidental lograr excelentes resultados que muy pocos, y en las izquierdas, nadie, hubieran previsto diez años antes. De modo paralelo, aunque en el orden moral que fundamenta la dignidad del ser humano, es de justicia señalar el apoyo expreso del papa Juan Pablo II al reconocimiento de las libertades civiles que, desde Polonia, se extendieron como reguero de pólvora a las naciones situadas tras el telón de acero.Como no podía ser de otro modo, los españoles vivimos con apasionada intensidad la marcha de unos acontecimientos sorprendentes que sesucedieron con inusitada velocidad, en los que se ventilaba el futuro en libertad de millones de personas, además de forzar la ampliación de la Comunidad Económica Europea (CEE).Salvo excepciones, los medios informativos de nuestro país, tanto oficiales...

La musica y el cerebro

 Resultaría difícil, y arriesgado, cualquier intento de aplicar a la personalidad múltiple de Oliver Sacks alguna de las clasificaciones que podrían servir al crítico para orientar a los lectores sobre la naturaleza y calidad de sus obras. Excelente narrador y dotado prosista, como lo ha demostrado en la deliciosa autobiografía El tío Tungsteno, asombra la finura intelectual y conocimientos médicos plasmados en su famoso estudio clínico Despertares, llevado al cine con éxito notable, pese a que se trataba de un serio trabajo de investigación neurológica. Médico, científico, ensayista y ameno escritor, en el conjunto de su obra se percibe la importancia concedida al ser humano, en toda su amplia dimensión, cuya actividad cerebral aspira a conocer en profundidad. Trata así de afinar en los diagnósticos y aplicar luego el tratamiento más adecuado para corregir, o sanar, según las circunstancias, las enfermedades.EL FENÓMENO DE LA PERCEPCIÓN MUSICAL Dentro de esa tónica, aborda en su último libro, Musicofilia, una de las vertientes más complejas y desconocidas del cerebro humano, la que se relaciona con el fenómeno de la percepción musical. Se trata de una capacidad que, si es difícil definir por la diversidad de factores que intervienen en el proceso, es todavía más difícil de localizar, al encontrarse dispersa en distintas áreas del cerebro. Planteamientos razonados que se hace el doctor Sacks y le llevan a indagar con su habitual sagacidad en torno al modo de abordar cuestiones sobre los mecanismos de la mente que no se deberían dar por supuestos. Para empezar, se plantea una cuestión previa: ¿qué es música?, ¿quizás un puro ruido que puede ser captado por el oído? Evidentemente eso no es música. Entonces, hace falta ampliar y precisar el concepto. ¿Estamos en presencia de un fenómeno bastante más refinado y complejo?Parece que sí. En tal caso, ¿no sería más exacto definir la música como un conjunto de sonidos armónicos relacionados unos con otros, que se suceden de acuerdo con un determinado ritmo o cadencia? Esta definición ya se aproxima bastante a la valoración que realiza el autor en torno al papel y las relaciones de la música en relación con el cerebro del hombre— -y, por supuesto con el de la mujer, para que no haya suspicacias-—.Pero, además, como aclara el autor, no hemos de olvidar otro aspecto fundamental a considerar: en la música los sonidos armónicos transmiten las sensaciones, emociones y sentimientos concebidos en la mente del compositor o del intérprete, que el oyente percibe, y después incorpora, «almacena» en su memoria de modo permanente y hasta prevalece, incluso, cuando ha perdido el recuerdo de otros acontecimientos del pasado.EL MISTERIO DE LA PERCEPCIÓN MUSICAL De cualquier modo que se mire, el proceso es, como reconoce expresamente Oliver Sacks, apasionante, en cuanto nos introduce en un terreno muy complejo que apunta a la presencia de facultades radicadas en la mente humana, cuyas funciones no pueden entenderse en su totalidad consideradas tan sólo como ejercicio de las facultades racionales, puesto que son «algo más»: aluden a la...

Novela. Una nueva dimensión para la literatura de género

La novela de intriga policiaca señala, en los últimos años, un significativo cambio que apunta a la intervención de nuevos elementos, humanos y ambientales, que aportan al género profundidad y altura, con el resultado de una mayor calidad literaria. Dentro de esa línea se mueve la escritora Karin Fossum (Sandefjord, 1954), llamada la «dama noruega del crimen», bien conocida en España por sus títulos anteriores: No mires atrás, El ojo de Eva y ¿Quién teme al lobo?A duras penas Una mujer en tu camino puede considerarse como un relato clásico dentro de la novela policiaca. Se produce, en efecto, un brutal asesinato que abre el proceso de investigación llevado a cabo, con rigor y paciencia, por los agentes encargados del caso. Finalmente y tras superar las dificultades habituales, se logra desenmascarar al culpable, que recibe el merecido castigo por su delito. A pesar de las apariencias, ni el hecho criminal, ni la identidad del asesino, ni las pesquisas de la policía, acaparan el interés del lector que, llevado por la maestría narrativa de Karin Fossum, se desplaza hacia otros aspectos de una realidad mucho más compleja y atrayente.La acción gira en torno a los dos personajes que van a figurar en el centro del relato. Uno es Gunder Jomann, que, a sus cuarenta años cumplidos, decide viajar a la India en busca de la mujer soñada en las tardes frías del largo invierno noruego. La otra es Poona, bella joven hindú que acepta en Bombay la formal propuesta de matrimonio de Gunder, que ha emprendido tan largo viaje dispuesto a cumplir sus fines. Formalizados los trámites legales, el hombre regresa Noruega a la espera de la novia, que llegará en breve, una vez resueltas algunas gestiones pendientes.Los hilos del destino van a impedir a Gunder realizar sus sueños. Cuando se dirige al aeropuerto para recibir a Poona, recibe una llamada urgente del hospital: debe hacerse cargo de su hermana, gravemente herida en accidente de tráfico. Angustiado, encarga a un vecino taxista que recoja a la chica y la lleve al confortable chalet ya preparado para el matrimonio. El taxista llega tarde y Poona, preocupada, ha tomado ya un taxi que la conduce a la dirección del pueblecito de Elvestad, según datos que le había facilitado Gunder. La chica localiza el lugar y comprueba que la casa está cerrada. Se traslada a la taberna local y decide abandonarlo, debido a las miradas suspicaces e indiscretas de los clientes, extrañados ante la figura de aquella exótica mujer.Poona arrastra su maleta por la carretera un largo trecho y desaparece para siempre en un recodo del camino. Desde el hospital, Gunder recibe la noticia, que no acaba de creer: el cadáver de Poona, mutilado cruelmente, ha aparecido en un bosquecillo próximo.Una vez esbozado el esquema básico de la trama, prevalecen ya los elementos emocionales, afectivos y costumbristas, que dan al relato de Karin Fossum una particular dimensión humana, al prevalecer sobre el fondo de violencia generado por el crimen, y dejar paso a...

Obras clásicas de la novela histórica

Si dejamos a un lado las discusiones teóricas, parece evidente que es a partir de la segunda mitad del siglo XIX y hasta el momento actual, un considerable número de narradores se han inspirado en sus novelas de algunos acontecimientos que forman parte de la memoria colectiva y nos transportan de la mano hacia en un emocionante «viaje en el tiempo» que nos permite contemplar los hechos desde la distancia y descubrir siempre, como dijo el poeta, que «cualquiera tiempo pasado fue mejor». Nos acercamos así a un pasado que nos habla de épocas teñidas por la nostalgia del recuerdo, que mueven al escritor a buscar temas de inspiración en los viejos actos heroicos, iluminados por brillo de una gloria que el recuerdo exalta frente a la prosaica monotonía de la vida cotidiana.LOS CREADORES DEL GÉNERO HISTÓRICOSentimientos que sir Walter Scott (1771-1832), uno de los creadores del género, incorpora a sus relatos. Destaca el carácter épico de la caballería medieval en su famosa novela Ivanhoe y el valor de la libertad de los episodios de la luchas seculares entre Inglaterra y Escocia representadas por la figura de RobRoy. En Ivanhoe, Scott recrea, con estilo vigoroso, el fascinante mundo de los torneos y justas en buena lid, al tiempo que fustiga las malas intenciones de torpes usurpadores (Juan sin Tierra) dispuesto a eliminar a los legítimos herederos del trono, en este caso el valeroso Ricardo Corazón de León, defensor de la fe en lejanas tierras de cruzada.Rob Roy descubre los dramáticos episodios que enfrentaron a los católicos escoceses partidarios del rey Jacobo Estuardo con los defensores de Guillermo de Orange en una sangrienta guerra que acaba con el sometimiento final de Escocia. Luces y sombras de una tragedia, fechada a finales del siglo XVII, que ha llevado a los británicos, a partir de entonces, a evitar los conflictos armados entre los pobladores de su propia isla. Consideraciones que, tal vez movieron a Walter Scott a pronunciar su conocida sentencia: «El que se olvida de su propia historia está condenado a repetirla».Algunos de los rasgos que imprime a la novela histórica sir Walter Scott se reproducen, adaptados a las circunstancias de ambiente y lugar, en otros países europeos. Influencias perceptibles en autores de la época, tales como Victor Hugo y Alfred de Vigny en Francia y Alejandro Manzoni en Italia.En la recién forjada nación americana, Fenimore Cooper (17891851) adelanta en El último mohicano algunos de los elementos literarios de la épica posterior, centrada en la lucha entre indios y blancos, que ya establece las diferencias entre el «buen salvaje», representado por los nobles mohicanos, frente a la belicosidad permanente, desencadenada por tribus hostiles dispuestas a expulsar a los colonizadores de sus tierras.LA REVOLUCIÓN FRANCESA Y EL IMPERIO Los agitados vientos que azotan la Europa heredera de la Revolución francesa ofrece a los novelistas nuevos temas de inspiración. Como no podía ser de otro modo, Napoleón es el gran protagonista de los acontecimientos que se desencadenan en el viejo continente hasta su...

Los libros del 2 de Mayo

Cabe preguntarse, desde la perspectiva del tiempo transcurrido, sobre la verdadera naturaleza de unos acontecimientos que fueron capaces de unir, de forma radical, los sentimientos de un pueblo que se mostró dispuesto a entregar la vida en defensa de sus instituciones, costumbres y valores religiosos, cuando los vieron amenazados por la fuerza de las armas de una potencia extraña.Una primera reflexión nos llevaría a considerar el significado de algunos términos que fueron en aquella época de uso frecuente para definir las razones que llevaron a los españoles a declarar una guerra cruel y sanguinaria, en la que sólo jugaba a su favor la firme voluntad de vencer o morir frente a un enemigo que les superaba de forma aplastante en cuanto a capacidad militar y económica se refiere.EL CONCEPTO DE NACIÓN EN 1808Nos encontramos, pues, que en aquellos tiempos se manejaron expresiones tales como «Unidad de la Nación» «defensa de la Patria» «Fidelidad a la Corona» «Respeto a la Religión», conceptos que fueron aplicados con idéntico sentido tanto en Madrid como en Cádiz, en Valencia como en Barcelona, en Galicia como en el País Vasco, en Badajoz como en Salamanca o en Sevilla. Palabras que, sin embargo, serían hoy rechazadas airadamente en buena parte de los territorios mencionados. Sobre el particular citamos, a título de ejemplo, dos estrofas del Primer Cantich Catalá contra els francesos, de 1808, recogido en su libro por el historiador Emilio de Diego1 donde se afirma:  No volem ser francesos        No queremos ser franceses  Nosaltres som espagnols     Nosotros somos españolesDeclaraciones que causarían gran escándalo a los defensores actuales del famoso Catalonia is not Spain. Por no hablar de una de las numerosas canciones en euskera que entonaban los guerrilleros vascos (citada por los historiadores Rafael Abella y Javier Nart2 en su obra Guerrilleros, que dice:  Biba tropa españolak!,            ¡Viva la tropa española,  Biba Vitoria                              viva Vitoria!  andikan agertu jaku guretzat   desde aquí brotó nuestra luz  argia  Ain ekarren españolak balore Tan gran valor demostraron  andia                                       los españoles  zatitu ta erreteko frantzesa     como para partir y asar  guztiam                                   toda la francesadaAl comprobar los radicales cambios de mentalidad que se han producido en aquellos lugares que más se distinguieron en la lucha contra el ejército de Napoleón, no puede extrañar el desinterés, cuando no la hostilidad, al proyecto de celebrar homenajes en recuerdo de episodios que contradicen de forma clara otras actitudes, empeñadas en falsificar las realidades históricas al compás de intereses coyunturales.Es cierto que al mencionar los acontecimientos de la Guerra de la Independencia existe el riesgo de incurrir en simplificaciones y tópicos sentimentales, muy frecuentes entre los historiadores del siglo xix. Fueron momentos de euforia, dedicados a exaltar los valores propios (en este caso los españoles) y desconocer o denigrar los ajenos (sobre todo los de «la francesada» y, en menor medida, los de nuestros aliados británicos y portugueses, que combatieron valerosamente codo a codo frente al enemigo común.UNA VISIÓN OBJETIVA DE LA GUERRADE LA INDEPENDENCIA Con el paso de los años...

Las claves de nuestra historia

Superado el primer quinquenio del siglo XXI, nos acercamos al final de una década marcada por la violencia, la amenaza del terrorismo, el confuso panorama político y la crisis generalizada de las instituciones. El horizonte se completa al observar la decadencia de los valores éticos y morales dentro de la perspectiva de una crisis económica que vendría provocada por el temido agotamiento de los recursos energéticos.En definitiva, hoy como ayer, nada nuevo bajo el sol. Sin embargo, la novedad de la situación en que nos encontramos no consiste tanto en la índole de los graves problemas como en el modo de situarse frente a ellos.TRES PERSONAJES QUE CAMBIARON EL MUNDOEsta es la cuestión que plantea con especial lucidez en este libro el periodista, analista y asesor político británico John O'Sullivan (Liverpool, 1942) al exponer la trayectoria seguida por las tres personalidades sometidas a estudio: el presidente de los Estados Unidos Ronald Reagan (1911-2004), el Papa Juan Pablo II (1920-2005) y la primera ministra británica Margaret Thatcher (1925).El autor los presenta como figuras clave para interpretar de forma correcta la marcha del acontecer histórico durante los últimos veinte años del siglo XX. Las dificultades a las que se enfrentaron en el desempeño de sus funciones no eran de menor entidad que las actuales. En determinados aspectos podrían considerarse, incluso, más graves.O'Sullivan refleja con precisión el triste panorama que se ofrecía ante los tres personajes citados a comienzos de la década de los ochenta: Estados Unidos no había superado todavía el trauma de la guerra de Vietnam y su liderazgo en el exterior se encontraba seriamente dañado, tras la vacilante política internacional del presidente J. E. Carter, abrumado ante la agresividad de la Unión Soviética en todos los frentes.En la Iglesia católica se percibía, a la muerte del Papa Pablo VI, la necesidad de reconducir algunas de las interpretaciones desviadas en torno a los contenidos del Concilio Vaticano II. Parecía necesario, además, reanimar los espíritus, decaídos ante la pérdida creciente de valores morales registrada en naciones de antigua tradición cristiana.Inglaterra acusaba la pérdida de una hegemonía de siglos, acentuada ahora por la cadena de huelgas salvajes y el riesgo de una profunda crisis económica, que el Gobierno del laborista de James Callaghan se declaraba incapaz de resolver. Para los tres personajes citados, Ronald Reagan, Margaret Thatcher y Juan Pablo II, una vez comprobada la veracidad de las dificultades con las que se encontraban, la tentación fácil hubiera sido considerar insalvable la situación y ceder ante la fuerza de una realidad tozuda.EN DEFENSA DE LOS PRINCIPIOSEl libro expone con meridiana claridad la situación que se presentaba ante los nuevos mandatarios, salvando las naturales distancias de funciones y cometidos que les separaban. No obstante se resaltan las evidentes semejanzas, en cuanto se refiere a las formas de entender el ejercicio de sus responsabilidades. En verdad, a ninguno de ellos les faltaban motivos para justificar el empleo de actitudes conciliadoras. Desde la necesidad de preservar la paz y la práctica del diálogo, a la...

Cartas a un joven español

Ha aparecido hace ahora unas semanas una tercera entrega de la nueva etapa, al margen de la política y con propósitos pedagógicos, del ex presidente del Gobierno, José María Aznar, en la que responde a la necesidad de promover valores capaces de satisfacer las aspiraciones de una juventud que se apresta a participar con su voto en las próximas elecciones generales, bajo la candidatura del actual presidente del PP, Mariano Rajoy.Aznar expresa en las Cartas a un joven español un resumen de las ideas que constituyen la base doctrinal de los principios y convicciones que movieron al PP a emprender la gran empresa de mejorar la sociedad española a través de un proceso moderado, centrado y reformista. Son ideas sencillas que se oponen, de modo frontal, a otros modos de concebir la política, basados en la violencia, el extremismo radical y la ruptura revolucionaria.El gran pecado cometido por los sucesivos gobiernos del Partido Popular en las anteriores legislaturas, circunstancia que le ha granjeado la eterna enemistad de la izquierda, ha sido demostrar con hechos que la moderación, el equilibrio y el espíritu reformador, pudieron ser llevados a la vida real y ofrecieron, más pronto que tarde, resultados sorprendentes.Para los encarnizados enemigos de esos planteamientos liberales, el peligro era evidente: ¿Qué hacer, entonces, con las ideas movilizadoras de masas, tan seductoras como las que legitiman la lucha antisistema, las revoluciones pendientes y las reivindicaciones nacionalistas?José María Aznar intercambia opiniones sobre esos temas con Santiago, figura simbólica representativa de un joven español de hoy que le plantea diversas cuestiones controvertidas y le interroga sobre la actitud más adecuada para enfrentarse a ellas. Algunas de esas cuestiones se refieren a principios generales, como el verdadero sentido de la libertad y la responsabilidad, la función del liderazgo, los derechos y deberes de los ciudadanos o el valor de la familia y la educación.Otras veces, las cartas plantean ya situaciones que afectan de modo directo a la realidad de nuestro país: ¿qué debemos entender por nación española? Desde luego, no le parece al autor un concepto «discutido y discutible», sino muy claro y bien definido en todos sus términos. Aznar entiende el sentimiento de España en una doble dirección: como deber y como pasión y afirma, contra los que rechazan la existencia real de una nación española que «España problema, es la solución».El terrorismo, empleado como arma coactiva contra los ciudadanos y el Estado para alcanzar objetivos políticos, atrae la atención del joven destinatario de las cartas. Nadie puede negarle a Aznar, como a sus colaboradores en las tareas de gobierno, un conocimiento profundo de las maniobras y tácticas seguidas por los terroristas y, en particular, los de ETA. Por eso le escribe a Santiago; «Cada vez estoy más convencido de lo inútil de cualquier tipo de contacto con los terroristas, que ven en las treguas una maniobra estratégica para tratar de dividir a la sociedad, reaprovisionarse, rearmarse y volver a organizarse. Sin contar con que salen reforzados moral y políticamente».Recuperar el papel fundamental...

Dos biografias enfrentadas, Gunter Grass y Joachin Fest

L a aparición en Alemania, prácticamente simultánea, de las dos autobiografías, una de Günter Grass (Pelando la cebolla) y otra de Joachin Fest (Yo, no) a mediados del pasado año 2006, suscitó una fuerte polémica en los medios intelectuales y políticos de aquel país. La controversia alcanzó serias repercusiones debido al testimonio personal manifestado por los autores en relación a la actitud que habían mantenido en su juventud, frente al régimen nacionalsocialista de Adolf Hitler. Casi contemporáneos, Fest (Berlín, 1926) y Grass (Danzig, 1927) habían representado en la Alemania de la posguerra, dos posturas ideológicas diferentes. LIBERALES Y SOCIALDEMÓCRATASMientras Fest, liberal católico, prestigioso historiador y periodista, se había integrado en las filas de la democracia cristiana del canciller Konrad Adenauer, el novelista Günter Grass se declaraba militante de la socialdemocracia de Billy Brandt. ]Cada uno de ellos había seguido su propio camino. Grass, desde el gran éxito literario logrado con la novela El tambor de hojalata, se convirtió en una de las figuras más relevantes de la narrativa en la Alemania de posguerra. La ironía cáustica reflejada a través de los personajes de Grass, escépticos o rebeldes antisistema, encarnaba el más genuino espíritu de rechazo contra el nazismo, mientras se denunciaba a la derecha burguesa y a los cristianos, de cierta complacencia con el régimen hitleriano. Gracias a sus ideas «progresistas», Günter Grass llegó a ser uno de los representantes de la gauche divine europea, mimado a derecha e izquierda y galardonado con prestigiosos premios. Destacan el Nobel de Literatura y el Príncipe de Asturias de las Letras, ambos concedidos en 1999.Joachin Fest había elegido la vía del análisis racional y el estudio de los dramáticos acontecimientos que habían desembocado en uno de los mayores desastres de la historia de Alemania. Su biografía de Adolf Hitler ha sido considerada por los historiadores como una de las más completas y documentadas sobre la alucinada personalidad del dictador nazi. Al mismo  tiempo, durante su largo periodo como director del Frankfurter Allgemeine Zeitung (1973-1994), contribuyó activamente a reconciliar posturas antagónicas en favor de una Alemania capaz de superar el trauma del nazismo. Fue tachado por los rivales de debilidad en la condena a la política del III Reich, cuando había expresado, de modo claro y rotundo, el rechazo a los crímenes cometidos en nombre de la nación alemana. Un resumen de estas posiciones ha quedado reflejado en el relato que, con el título de El hundimiento logró un éxito extraordinario y sirvió como guión de la película del mismo nombre. DOS ACTITUDES ANTE EL NAZISMOAsí estaban las cosas, cuando Günter Grass se dispone a pelar la cebolla de su vida y descubre, al desprender las sucesivas capas, episodios ignorados, o bien ocultos, de su vida anterior. Hijo de comerciantes pobres en Danzig contempla, a los doce años, el triunfo de la Wermacht sobre Polonia y se incorpora al mito de la Nueva Alemania. Y lo hace con tal entusiasmo que, desde las juventudes hitlerianas, se presenta como voluntario en las filas de las siniestras...
Nueva Revista

Algunas reflexiones en torno a la asignatura

La nueva asignatura que, con esta denominación, ha sido considerada por el Gobierno como uno de los puntos centrales de su reforma educativa, ha suscitado inquietud, desconfianza y un progresivo rechazo en amplios sectores de la sociedad española. Las apasionadas discusiones generadas en los últimos meses, muestran tanto la complejidad del problema como la trascendencia de los valores en juego.

Los nuevos mitos del nacionalismo

Superada ya la primera mitad del año 2007 el panorama politico español, presente y futuro, muestra una extrema complejidad, que ni las recientes elecciones municipales y autonómicas ni, mucho menos, el último debate sobre er estado dela nación, han contribuido a despejar. Antes al contrario, las graves cuestiones planteadas, lejos de aclarar sus perfiles, muestran una extremada confusión.

Alma de España

El papel que ha desempeñado España en la historia de Europa y, a su vez, Castilla dentro de España, ha suscitado numerosas y encendidas polémicas en las que han tomado parten o sólo historiadores y cronistas sino también intelectuales, filósofos y escritores, sin que falten, cómo no, pensadores políticos. La cuestión permanece viva y no sólo en el ámbito doctrinal o teórico, sino que también están presentes en ciertos planteamientos de sectores nacionalistas, dispuestos a interpretar el pasado en función de sus aspiraciones presentes y futuras. El análisis mesurado y sereno de la realidad histórica, es, tal vez, la mejor forma de acercarse al descubrimiento de la verdad. Este ha sido el criterio seguido por los coordinadores del presente volumen, Antonio Morales Moya y Mariano Esteban Vega, catedráticos en las universidades Carlos III, de Madrid, y de Salamanca, al reunir diversos estudios elaborados por un grupo de historiadores españoles y franceses. Aunque, dadas las dificultades de espacio, resulta difícil examinar como merecen, uno a uno, los distintos trabajos de investigación incluidos en la obra, sí es posible ofrecer una visión del conjunto de las valiosas y bien orientadas aportaciones facilitadas por los diferentes autores. Predominan los ensayos de dicados a la controversia inacabada sobre la significación de Castilla dentro de la historia general de España. Nos encontramos, según los expertos, ante una cuestión que ha recibido un tratamiento diferente, en función de la procedencia de los historiadores, o de la época en que escribieron. Precisión importante, al tener en cuenta que la Castilla de Fernando III el Santo y Alfonso X, no es la misma de Isabel I de Castilla, de Felipe II o de Isabel II. Otro factor a considerar, antes de ensalzar o denigrar el papel de Castilla entre los de más reinos, regiones o comarcas, sería observar su origen y expansión, circunstancias condicionadas también y, en gran medida, por la posición geográfica, central, que ocupa dentro de la Península Ibérica. Sin embargo, el concepto de España ha sido siempre mucho más amplio y complejo y, desde luego diferent e, al de Castilla. Las pretendidas ansias de dominio absolutista y centralismo que se le atribuyen, quedan desmentidas por la realidad: España es uno de los países europeos que con mayor vigor y riqueza mantiene vivas sus diferentes lenguas y culturas locales, variedad en la que reside, precisamente, uno de sus más destacados rasgos nacionales. Queda claro, además, que los esfuerzos de austrias y borbones en mantener el control de la administración sobre sus territorios, no deberían atribuirse tanto a la «soberbia invasora castellana» como al ejercicio de medidas administrativas consideradas, con razón o sin ella, necesarias para el buen gobierno de la monarquía. Los elementos definidores de la visión negativa de España y de Castilla como origen de crueldad, intolerancia y despotismo, encuentran adecuado tratamiento en el artículo del hispanista francés Jean-René Aymes. Quedan al descubierto los exageraciones de los forjadores, dentro y fuera de España, de la Leyenda Negra. Triste literatura, teñida de mitos y prejuicios que, basados en los abusos...

Algo más que el 23-F

La noche del 23 de febrero de 1981 supone un antes y un después en la historia de la transición española. El acontecimiento marca un cambio de rumbo en la política española, precede a la práctica desaparición de la UCD como partido mayoritario y con sagra el final del, hasta entonces, destacado dirigente de la España democrática Adolfo Suárez. Sin embargo, el fallido golpe de Estado no llega a comprenderse en todas sus dimensiones sin estudiar previamente los factores de toda índole —sociales, políticos e intelectuales— que contribuyen a desencadenar la crisis. Al menos tales impresiones se desprenden de la extensa y bien documentada crónica elaborada por dos testigos privilegiados de aquellos sucesos que, desde sus respetivos destinos en el CESID, tuvieron la oportunidad de seguir la marcha de los acontecimientos. Los autores, el teniente general del Ejército Javier Calderón y el coronel de Artillería Florentino Ruiz Platero, ambos retirados, vivieron esa noche en primera línea las tensas e inciertas horas de un proceso negociador que, finalmente y gracias a la intervención del Rey don Juan Carlos, pudo reconducirse hacia un resultado satisfactorio. La parte más amplia del libro viene, como es obvio, dedicada a desliar la madeja del 23-F, aunque se presta particular atención al análisis del ambiente dentro de la sociedad españo la a partir de 1975. Se incluyen también datos que permiten reconstruir los movimientos a favor de la apertura de nuevos cauces de libertad, registrados, incluso, dentro del régimen del general Franco. Naturalmente, como reconocen los autores, los criterios expuestos reflejan una cierta dosis de subjetividad en las apreciaciones que, no obstante, se mantienen en términos equilibrados y siempre respetuosos hacia las personas. Interesan de modo particular las referencias a las posturas registradas dentro de las Fuerzas Armadas respecto al cambio de régimen, observado con reticencia en determinados sectores y con ilusionada esperanza en otros. Sobre el 23-F, aunque era conocido el descontento de ciertos jefes y oficiales, parece evidente que fue una acción inesperada y que sorprendió tanto a los directores del CESID, como a la Casa de S.M. el Rey, obligados a hacer frente, con escaso margen de maniobra, a una acción de tan extraordinaria gravedad como inesperado desenlace final. Los autoresre construyen los hechos con precisión, tal como se vieron desde el CESID, ampliados posteriormente gracias a las informaciones de prensa, a los datos extraídos del proceso judicial y al testimonio de algunos de los protagonistas más destacados de aquella noche. En definitiva, los autores parecen inclinarse a favor de la tesis que atribuye al, entonces, teniente coronel Antonio Tejero la responsabilidad de lo ocurrido. Actitud que se considera dentro de una trama en la que confluyen factores de diversa procedencia, aunque unidos por el común objetivo de restablecer un régimen que fuera lo más parecido posible al anterior. El capítulo dedicado a las semblanzas se centra en dos personalidades que los autores consideran figuras claves de la transición: el general Manuel Gutiérrez Mellado y el político de UCD Agustín Rodríguez Sahagún. Personajes ya desaparecidos a los que se rinde...
Nueva Revista

Laicismo y libertad religiosa

Nos encontramos, en los momentos actuales, sumergidos en una corriente laicista de gran calado, cuyo origen y desarrollo merecería un análisis crítico a cargo de historiadores, sociólogos y teólogos expertos en la materia. Con un propósito bastante más modesto, se trataría ahora de comentar algunas de sus expresiones más conocidas, que se encuentran al alcance de cualquier observador de la realidad.

Expediciones por tierra y mar

Los relatos de viajes, grandes expediciones y descubrimientos, además de ofrecer el atractivo de los hechos reales, suelen superar con frecuencia la fantasía del más exaltado novelista.Aventuras en mares desconocidos, travesías arriesgadas en las selvas tropicales y en los desiertos, hombres esforzados en busca de la gloria, la fama, el dinero y el poder que sólo alcanzan unos cuantos privilegiados. El sueño de conocer nuevas tierras y contemplar paisajes exóticos permanece como deseo constante, inmune al paso de los siglos. Es cierto que varían las condiciones y circunstancias de la aventura, según las épocas, pero el atractivo del riesgo y el instinto de superar los peligros permanecen como actitud constante del ser humano.VIAJES DE EXPLORACIÓN Y CONQUISTATodos esos sentimientos y aspiraciones se reflejan, de una y otra forma, tanto en las crónicas elaboradas por serios historiadores, como en los sencillos relatos recogidos sobre el terreno, justo en el momento de ocurrir los hechos. De cualquier modo, son testimonios fiables que nos hablan de otros mundos, teñidos de fantasía, donde se interfieren los mitos con la realidad vivida.Relatos amenos, plagados de anécdotas curiosas que, como en el libro Latitud cero, reproducen con lenguaje atractivo una amplia selección de episodios surgidos a lo largo de los siglos en las distintas expediciones emprendidas en torno a la línea del ecuador.LATITUD CEROGIANNI GUADALUPI YANTHONY SHUGAAREdit. Destino Madrid (2006)Desde los primeros viajes oceánicos, iniciados en la segunda mitad del siglo XV por los navegantes portugueses y españoles que iniciaron las rutas hacia el sur y el oeste del Atlántico, los autores se desplazan en el tiempo, con el fin de ilustrar los descubrimientos posteriores en Asia y, sobre todo, en África, el último continente explorado, pese a su proximidad a las costas europeas.G. Guadalupi y A . Shugaar han seleccionado episodios históricos con base real, narrados con el lenguaje y estilo propios de una novela de aventuras. Presentan los hechos en su vertiente legendaria, para resaltar los aspectos más pintorescos y llamativos de cada aventura. Las hazañas de los Pizarro en la conquista de Perú, los viajes por el mundo fabuloso de las Amazonas, en Brasil, las románticas islas del Pacífico americano, muestran, desde perspectivas diversas, el extenso panorama de los mitos y fábulas, tal como fueron concebidos por la imaginación desatada de los descubridores del Nuevo Mundo.Siglos más tarde, ya en pleno siglo XIX, desde Livingstone a Stanley, se suceden las expediciones británicas en busca de las fuentes del Nilo, al encuentro de los grandes lagos, Tanganika, Victoria, que abrieron la expansión y el dominio de los blancos en el África ecuatorial. Quedan así marcadas las fases de la colonización europea que se prolongan hasta el brusco final, a mediados del XX. Llama la atención el interés de los autores en destacar la crueldad sanguinaria atribuida, en exclusiva, a los conquistadores españoles, además de acusar de forma gratuita a los misioneros católicos de abuso de fuerza y trato inhumano ejercido sobre los pueblos indígenas.ESPAÑA, EN EL CAMINO DE AMÉRICALA AVENTURA DE LOS CONQUISTADORESJUAN...

Lo que se nos cuenta sobre la guerra civil

Referencia a los estudios históricos dedicados al acontecimiento de la guerra civil española que no llegó a los tres años.

Tres décadas de trabajo literario ligüístico y académico bien hecho

Este ambicioso proyecto editorial cuenta con cincuenta y ocho volúmenes publicados, en los que se recoge una selección de obras en prosa y verso de los autores clásicos representantes de la literatura latinoamericana.

La mayoría de edad de Las Edades del Hombre

En el número 9 de Nueva Revista (noviembre de 1990) José Jiménez Lozano publicó un esclarecedor artículo sobre el proyecto Las Edades del Hombre, que por entonces venía de clausurar la segunda exposición en la catedral de Burgos. Las Edades del Hombre, en plena madurez, ha demostrado el acierto de quienes impulsaron un proyecto que en sus comienzos pareció ilusorio a muchos y que hoy se consolida a través de la fundación que lleva el mismo nombre, con sede en el restaurado monasterio de Valbuena, cedido por el obispado de Valladolid. Tiempo habrá en estas páginas de prestar al fenómeno religioso, artístico, histórico y cultural representado por Las Edades del Hombre la atención que se merece. Por el momento, se ha preferido ofrecer una visión general del proyecto y de su acogida en los millones de personas que, en España y otros países, han tenido la oportunidad de contemplar uno de los más ricos patrimonios artísticos de Europa. 

El juego de la historia

Los riesgos que entraña la narración de los hechos históricos.

Después de la galerna

Reseña literaria de "Apología pro Vita Sua" por J.H. Card Newman.

Religión, libertad

John Henry,
Cardenal Newman
Carta al Duque de Norfolk
Editorial Rialp
Madrid, 1996, 124 págs.

El espíritu de La Rábida

El legado cultural de don Vicente Rodríguez  Casado
Asoc. de La Rábida/Unión Editorial
Madrid,  1995, 1055 págs.