Miguel Ángel Gozalo

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Ha sido, a lo largo de su larga trayectoria periodística, director del diario "Madrid" y presidente de la agencia EFE, entre otros muchos cargos.

Hidalgo, su “Pensar en España” y las bondades del diálogo

Nuestros afanes se concretan en la capacidad de entendernos con los demás, de escuchar al otro y de compartir, por el intercambio de ideas, los proyectos y los objetivos que conforman la vida colectiva.

Un pensador sobre otro: Michael Ignatieff biografía a Isaiah Berlin

"En un siglo oscuro, Isaiah Berlin demostró cómo debe ser la vida del espíritu: escéptica, irónica, desapasionada y libre", afirma Ignatieff en su estudio.
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Entrevista a Carmen Posadas

Carmen Posadas, ganadora del Premio Planeta, autora de novelas, cuentos, ensayos, biografías y artículos periodísticos, comparte en esta entrevista sus preocupaciones como escritora y su visión de la literatura

Entrevista a Miguel Ángel Garrido Gallardo

Miguel Ángel Gozalo conversa con Miguel Ángel Garrido, promotor del Congreso Internacional «La Biblioteca de Occidente en Contexto Hispánico», sobre su trayectoria, el futuro del libro y la cultura española

La filosofía al rescate de la política. Conversación con el filosófo Alejandro Llano

Miguel Ángel Gozalo conversa con Alejandro Llano, decano de la facultad Filosofía y Letras de la Universidad de Navarra durante siete años, de la que también fue rector, y donde sigue enseñando, sobre los guiños de la filosofía a la política y el papel de los filósofos en el momento que estamos viviendo.

Lo que queda de la Transición. Conversación con Miguel Herrero de Miñón

Conversación de Miguel Ángel Gozalo con Miguel Herrero de Miñón, quien nos habla de la Transición, de la situación de la actual política española, de la aparición de nuevos partidos y del futuro del país

César Antonio Molina: “Lo que ha movido el mundo ha sido la cultura”

Tras recibir numerosos elogios por "La caza de los intelectuales" (Destino), César Antonio Molina nos concede una larga entrevista donde dada su experiencia como intelectual que anduvo por la política analiza muy personalmente las relaciones entre cultura y poder.

En busca de la excelencia. Conversación con Montserrat Gomendio

Entrevista de Miguel Ángel Gozalo a Montserrat Gomendio, secretaria de Estado de Educación entre 2012 y 2015, en la que se abordan las reformas en materia educativa y el estado en qué se halla la educación española.

Conversación con el ministro de Educación, José Ignacio Wert

Esta conversación se celebra en el despacho del ministro José Ignacio Wert. El ministro lleva sobre sus espaldas una larga trayectoria política y profesional. Es hombre cordial, de sonrisa fácil e ingenio a punto. Entrevista publicada en octubre de 2014.

Conversación con Tom Burns Marañón

Miguel Ángel Gozalo conversa con el periodista y ensayista Tom Burns Marañón, quien desde su punto de vista, lleno de intuición y conocimiento, nos habla Winston Churchill en el cincuentenario de su muerte.

Entrevista a Eduardo Torres-Dulce. La nobleza del Estado

Miguel Ángel Gonzalo conversa con Eduardo Torres-Dulce, antiguo Fiscal General del Estado, sobre el estado de la Justicia, sobre su pasión: el cine, sobre la historia y la literatura.
Luis de Guindos

Economía en tiempos difíciles

El Ministerio de Economía y Competitividad es una construcción sólida, vertical, casi orgullosa de su cemento que, al norte de Madrid, en el Paseo de la Castellana, comparte un área de tranquilidad, vigilada por guardias civiles, con el de Industria, Energía y Turismo. El ministro Luis de Guindos (Madrid, 1960) es uno de los actores destacados del gobierno de Mariano Rajoy y ahora está, como todos sus compañeros, a la expectativa. O sea, en funciones. Pero sigue, muy activo, en la brecha. Acaba de hacer unas largas declaraciones al diario ABC en las que reconoce la desaceleración, anuncia que en breve se presentará un plan a Bruselas para corregir la desviación del régimen de las autonomías y confirma la preocupación europea porque en España pueda haber un gobierno populista. Camino de su despacho, en una habitación que da a un pasillo en el que cuelgan retratos de exministros, veo fugazmente un televisor al que se asoma Pablo Iglesias. De estas cosas que nos preocupan (la economía ha pasado a ser materia de interés general), he venido a conversar con este economista que ahora es ministro: una persona dialogante y asequible, con el currículo de la gente que ha pasado por muchos sitios y en todas partes ha dejado huella. Seguidor del Atlético de Madrid, jugador de tenis, está en ese momento en que uno de sus dos hijos le puede hacer abuelo. Confieso que lo que me apetece es empezar a hablar de fútbol (que no es una cuestión de vida y muerte sino algo más que eso), pero me resigno a empezar por Davos. —Empecemos por la crisis económica mundial. ¿Qué conclusiones destacaría del Foro Económico de Davos, al que usted ha asistido? ¿No se ha hecho una lectura muy pesimista de la reunión? —Tanto en Davos como más recientemente en la reunión del G-20 en Shanghái se ha constatado un empeoramiento de las perspectivas de crecimiento para la economía mundial. La incertidumbre sobre China, la caída de los precios de las materias primas y su efecto sobre los países emergentes y el agotamiento de los márgenes de actuación de la política monetaria, están detrás de esta percepción. Creo que la clave está en poner en marcha reformas estructurales, como ha hecho España. Así debemos continuar, para aprovechar mejor los estímulos monetarios y contrarrestar un entorno internacional menos favorable. —Este déficit imprevisto con que hemos cerrado el año, ¿cómo lo encaja? —Ya sabemos todos cuáles han sido las desviaciones. Yo nunca lloro por la leche derramada. Nos hemos desviado en un punto y lo importante a la vez es cómo lo reconducimos. Hay que mirar al futuro y en el próximo programa de estabilidad tomaremos las medidas en relación con las comunidades autónomas, como hemos anunciado, y pactaremos dicho déficit público con la Comisión Europea. Y evidentemente, aplicaremos la ley de estabilidad, que es una medida que ya aprobó el gobierno español.    Luis de Guindos y Miguel Ángel Gozalo                                     Foto: Jorge Pareja —Usted iba para presidente del Eurogrupo y (de momento) no lo ha...

Periodismo: Nueva Revista, un fuerte en el camino

 En el último recodo del camino, Antonio Fontán pensó que sacar a la calle otra revista de pensamiento era una buena idea. Al país no le vendría mal que, en medio de cierto desconcierto, alguien ofreciese «un espacio dedicado al análisis de la realidad contemporánea y a la reflexión sobre ella en los órdenes de la cultura, de las mentalidades, del arte y de la política». No era una empresa sencilla, pero tampoco suponía volver a los tiempos heroicos de La Actualidad Española. Fontán tenía una gran experiencia profesional y algunas cosas que decir. En el fondo, esa búsqueda de la verdad a través de la reflexión le había acompañado toda la vida. Ya en 1956, en uno de sus primeros trabajos («Los tópicos y la opinión»), había escrito: «Tenemos un deber de claridad al mismo tiempo. Porque la historia es siempre irreversible y, en definitiva, lo que nosotros digamos o escribamos ha de ser el báculo en que apoyarán su vacilante caminar todos los hombres».Ese espacio era como un fuerte en el camino de la conquista del Oeste ideológico, una empresa siempre inacabada en la que había que avanzar y saber resistir.El socialismo se había quedado con la herencia de la llamada Transición. Tras las dos victorias electorales de Suárez, UCD había empezado su desintegración. Había sido, como tituló Rodolfo Martín Villa sus memorias de aquel periodo, «una empresa para la Transición». Pero el cóctel preparado por Suárez con la colaboración de diversos políticos centristas, a la izquierda de la Alianza Popular de Fraga y a la derecha del PSOE de González, se fue desestructurando, como algunos platos de la «nouvelle cuisine». La tortilla española (más bien una tortilla paisana, llena de ingredientes, y no la clásica francesa, el sobrio plato preferido y casi habitual de Adolfo Suárez), que era la Unión de Centro Democrático, se fue desintegrando. Francisco Fernández Ordóñez se pasó a los socialistas tras fundar un partido transitorio, provisional y polivalente, de esos cuyos militantes caben todos en un taxi, llamado PAD (Partido de Acción Democrática) y que en el fondo era un diminuto Partido Socialista deseoso de ser acogido en la casa paterna, como ya ocurrió con la formación de Tierno Galván. Otros, como Miguel Herrero, uno de los padres de la Constitución, descubrieron que el liderazgo de Suárez hacía aguas por todas partes. La metáfora del «ruido de sables» acompañaba el creciente malestar, que llevó a la enigmática dimisión de Suárez y dejó a Leopoldo Calvo Sotelo muy disminuido ante las elecciones de 1982, que supusieron un resonante triunfo para el hombre que se había apropiado del eslogan del cambio, Felipe González.El rodillo socialista fue implacable. Tras su primer éxito en las urnas, y una segunda legislatura controlada por aquel abogado laboralista sevillano, al que en los tiempos peliculeros de una clandestinidad tolerada por el tardofranquismo se conocía por «Isidoro», Fontán decidió hacer algo: él y sus afines tendrían que opinar. Era como un torero retirado que vuelve a la arena. Así nació...

Salvador Forner Muñoz: José Canalejas

 La Historia está hecha de detalles, pero hay que escribirla con perspectiva. Esto es, mostrar el árbol sin olvidar el bosque. Es lo que ha conseguido el profesor Salvador Forner Muñoz, catedrático de la Universidad de Alicante y titular de la cátedra Jean Monnet de Historia e Instituciones de la Europa Comunitaria, con su libro Canalejas, un liberal reformista, editado por Faes en su colección de biografías políticas, que dirige Manuel Álvarez Tardío, y que ya ha dedicado otros tres excelentes volúmenes a Cánovas, Maura y Silvela. Como las obras anteriores, este libro cumple perfectamente su objetivo divulgador, acercando a don José Canalejas a quienes se interesan por nuestra historia cercana y sienten curiosidad por la política, a pesar de los sinsabores que en algunas épocas —como en la actual— proporcionan ciertas peripecias. Forner, además, es un gran experto en este personaje que encarnaba el espíritu de la Restauración y que se asoma a la portada de su libro con el aspecto serio de un prócer conservador (aunque era más bien lo que ahora se conoce como un «progre»), con bigote abundante, frente ancha, calva disimulada, cuello almidonado y levita severa. O sea, un burgués.Una aproximación a Cánovas resulta, además, muy oportuna en este momento: fue un político con personalidad, pragmático y culto, que fracasó en su intento de ser catedrático de Literatura (compitió con Menéndez Pelayo, nada menos, y el santanderino hubiera derrotado a cualquiera), pero llegó a presidente del Consejo (después de haber sido ministro varias veces) y dejó en su mandato de tres años algunas reformas importantes, en materia fiscal y militar, por ejemplo.Pero la Historia ha querido que el detalle que caracteriza sobre todo a José Canalejas sea su muerte, el 12 de noviembre de 1912, a manos de un anarquista, Manuel Pardiñas Serrano, que le disparó por la espalda mientras miraba el escaparate de una librería de la Puerta del Sol, y después se suicidó, convirtiendo aquel episodio en una metáfora trágica de las dos Españas irreconciliables. Como subraya el profesor Forner, fueron «dos trágicas muertes y dos fracasos contrapuestos para la convivencia. Pardiñas ejemplifica la esterilidad de la violencia antisistema y el deterioro político que originaba la intransigencia hacia el régimen liberal por parte de nuevas fuerzas políticas y sociales», y Canalejas, por su parte, «ejemplifica el ensayo sin éxito desde la élite gobernante de esas aperturas democráticas por medio de opciones y actitudes conciliadoras, de signo reformista y en sintonía con la evolución política y social de los países más avanzados del momento».¿Qué hubiera pasado de no ser asesinado Canalejas? ¿Hubiera podido culminar su aventura reformista en busca de la plena modernidad? El autor señala que el saldo favorable con que se contempla su obra, quizá favorecido por su trágica desaparición, no debe impedir una reflexión sobre las posibilidades reales del proyecto canalejista, que fue la culminación de una trayectoria que arranca en el republicanismo, pasa por el ala izquierda del liberalismo, busca un perfil propio en el partido liberal, y completa...
Nueva Revista

¿Qué futuro tiene el periodismo de papel? De hinchar el perro a exprimir el limón

El periodismo marca los segundos del reloj de la Historia. Es la letra pequeña de la Historia grande, escrita a medida que va pasando: los árboles de un bosque inmenso, que no vemos, y para cuya contemplación nos falta perspectiva, lo que Chu-En-Lai, el mandarín de la Revolución Comunista de Mao, decía que no tenía respecto a la Revolución Francesa. Los periodistas de nuestro tiempo son los herederos de los redactores de los viejos pasquines, de los pregoneros que inventaron la radio antes que Marconi, de los escribanos que transmitían noticias con letra de pendolista o, después de que Gutenberg conquistara el Premio Nobel que en la Edad Media no se concedía, quienes en las imprentas nacientes juntaban las letras de madera para que las noticias no se quedaran en el cajón.El periodismo, en medio de la crisis económica y a caballo de las nuevas tecnologías, ha entrado en una nueva etapa de su agitada vida, ligada a la política, a las guerras, al progreso y a los grandes acontecimientos. Como era previsible, el tsunami de la recesión planetaria también ha afectado muy gravemente, en términos económicos, a las empresas de comunicación. En España y prácticamente en todo el mundo. En realidad, son dos crisis superpuestas. Por un lado, la general del ciclo económico, que impacta a todo el sistema productivo, y, por otro, la específica de los medios de comunicación, que tiene su propia lectura.El hombre que cuenta lo que pasa: ese es el periodista. Alguien que no se calla. Pero para que su contribución a la sociedad sea plena, tiene que integrarse en una empresa. «Tarde o temprano, el periodista tendrá que encontrarse con su editor», decía el gran maestro italiano Indro Montanelli, apuntando sutilmente que la libertad de prensa es, en realidad, la libertad de los empresarios, que son los que tienen la sartén por el mango. A Montanelli, que empezó enviando despachos como corresponsal en la guerra de España, tecleando en una máquina Olivetti portátil que apoyaba en sus rodillas, le tocó varias veces enfrentarse a su editor. El último, Silvio Berlusconi, frente al que supo estar a la altura de las circunstancias. Se peleó dignamente y no se plegó a la fuerza del polémico magnate.Montanelli, que hasta el final de su vida sostuvo que el papel del periodista es el de informar interesando y que, en su etapa final, decía que a su edad podía permitirse el lujo de desdeñar las nuevas tecnologías, no concebía el periodismo sin periódicos de papel. Pero el papel ha dejado de ser el soporte preferente de las noticias. Los periódicos tradicionales —sobre cuyo futuro se hacen los pronósticos más sombríos— sufren una pérdida muy severa de anunciantes y lectores.«Donde no hay publicidad resplandece la verdad», decía un viejo eslogan de la revista satírica La Codorniz, cuyo humor de posguerra sorteaba con ingenio la censura de la dictadura. Pero sin publicidad lo que brilla, sobre todo, es una verdad indiscutible: que, dado que los costes solo se enjugan con...

Carlos Dardé, Cánovas. José M.ª Marco, Maura. Luis Arranz, Silvela

Don Antonio Maura, uno de los grandes fabricantes de frases lapidarias que han pasado a la historia de ]nuestro parlamentarismo (de él es, por ejemplo, la famosa invocación a la transparencia resumida en la petición de « ¡luz y taquígrafos!»), dijo que «la memoria es evidentemente una de las prófugas de la política». La mala memoria forma parte del juego político, y no solo en el pequeño regate y en la necesidad de imponer la conveniencia frente a inoportunas manifestaciones anteriores, sino en momentos graves y trascendentes de nuestra historia. Por ello, el ejercicio del recuerdo es esencial. Sin sectarismo. No como nostalgia ni como desquite, sino, simplemente, como lección. Eso que George Santayana resumió en una frase imborrable que puede leerse en el campo de exterminio de Auschwitz: «Los pueblos que olvidan su historia están obligados a repetirla».La Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES) ha lanzado al mercado de los interesados por la política, no donde habita el olvido, sino justamente donde debe anidar la curiosidad por saber quiénes han sido y qué han hecho los protagonistas de nuestra historia, una serie de biografías políticas de fácil lectura (menos de 200 páginas), confiadas a expertos reconocidos en materia de investigación histórica, que han lanzado su mirada a tres grandes figuras de la reciente vida española: Cánovas del Castillo, Antonio Maura y Francisco Silvela.Seguir la trayectoria, el pensamiento y la acción política de estos tres personajes, que eran prácticamente contemporáneos (Cánovas, el mayor de ellos, nació en 1828, Silvela, quince años más tarde y Maura, el más longevo, un cuarto de siglo después del artífice de la Restauración), unidos por un ideario común conservador, es acercarse a un periodo vital de nuestra historia en el que hubo, como en todos, luces y sombras, pero en el que se vivieron momentos trascendentales: desde el anarquismo terrorista (que acabó con Cánovas y estuvo a punto de hacerlo con Maura) a la guerra de Cuba y el 98, desde la Semana Trágica al Desastre de Annual.]El primero de los volúmenes, dedicado a Cánovas del Castillo, ha sido escrito por Carlos Dardé, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Cantabria, que es un gran especialista en la España de la Restauración. En el libro hace un retrato integral de aquel político malagueño, que concitó muchas antipatías (hasta Ortega no disimuló su total desprecio hacia «la fantasmagoría de la Restauración»), pero que sentó las bases del  liberalismo español («el liberalismo conservador», que es el título de la biografía) y que dejó, en medio de las tormentas que rodearon la vuelta de los Borbones a España, una abundante obra de historia y de ensayo. Cánovas es, sin ninguna duda, uno de los personajes que los españoles deberían conocer mejor. Saber algo más que esa famosa definición suya, fruto de su desdeñosa ironía, de que «es español el que no puede ser otra cosa».Pero Cánovas era profundamente español, alguien que conocía muy bien a sus compatriotas y que pudo decir que creía...

Un pilar fundamental para la creación de empleo

 La ministra de Empleo y Seguridad Social de un país como España, con más paro que cualquier otro en la Unión Europea, tendría que lucir un semblante sombrío y no salir del despacho más que por prescripción facultativa. Fátima Báñez (San Juan del Pueblo, Huelva, 1967), la actual ministra de Empleo —ministerio que antes se llamaba de Trabajo— sigue siendo un personaje sonriente, a pesar del ajetreo (y de los disgustos) que se atrae a cuenta de la lucha contra las desmoralizadoras cifras de paro. De maneras apacibles y con un leve acento andaluz, Fátima Báñez tenía, antes de recoger esa pesada cartera de las manos del socialista Valeriano Gómez, hace un año y medio, experiencia parlamentaria más que suficiente y un recorrido de veterana en el partido. Ser ministra le ha cambiado poco, porque, en un gabinete forzosamente desgastado por la crisis y la necesidad de hacer lo que conviene y no lo que les gustaría (Rajoy dixit), mantiene un razonable nivel de comprensión por parte de la opinión pública.La ministra Báñez ha sido la ministra de la primera reforma laboral que ha hecho el Gobierno de Mariano Rajoy, cuyos incipientes frutos se están viendo en un esperanzador cambio de tendencia, y también ha sido la artífice de la Ley de Emprendedores, que puede ser —como dice la ministra— una de las poderosas palancas necesarias para esa batalla de todos que es la lucha contra el paro.Estas declaraciones de la ministra a Nueva Revista se han obtenido a salto de mata, mientras Fátima Báñez, licenciada en Derecho y Ciencias Económicas y Empresariales, casada y madre de dos hijos, luchaba contra los elementos, pero conseguía colar en los telediarios, sonriente y dialogante, algunas de las pocas noticias buenas que los españoles han podido recibir, en materia de empleo, en los últimos tiempos.—Su ministerio tiene un enunciado ambicioso, pero vivimos tiempos de paro e inseguridad social. ¿Cree que es realista pensar en que el viento va a cambiar a corto plazo?—El cuadro macroeconómico que el Gobierno presentó el pasado 26 de abril es un ejercicio de responsabilidad y realismo, que refleja la difícil situación en la que nos encontramos y que el Gobierno nunca ha negado. Pero también apuntaba, y es algo que están confirmando los datos que vemos cada día, que la política económica del Gobierno está sentando las bases para un crecimiento más sano y sostenido, con mayor capacidad de generar empleo. Las reformas y medidas que hemos tomado en los primeros meses de legislatura eran una condición imprescindible para el crecimiento y corregir los graves desequilibrios que había acumulado la economía española.Y creo que los datos de paro del mes de mayo, los mejores de toda la serie histórica para ese mes, con casi 100.000 parados menos y 134.000 nuevos afiliados a la Seguridad Social, muestran señales esperanzadores que nos animan a seguir trabajando en el objetivo fundamental del Gobierno, que es la creación de empleo.—El objetivo económico del Gobierno actual es, sobre todo, corregir el déficit....

Entrevista con Benigno Pendás

El palacio de Godoy, un edificio de ladrillo contiguo al del Senado, en la plaza de la Marina Española, es una joya arquitectónica en mitad del Madrid señorial que se asoma a la plaza de Oriente. Construido en el reinado de Carlos III, a finales del siglo XVIII, por sus lujosos salones ha pasado mucha Historia. Lo ocuparon varios secretarios de Estado, y hasta el Murat invasor en 1808, pero ha sido Godoy, que lo reformó e hizo de él su residencia particular, el que le ha dejado su rótulo definitivo. Fue Biblioteca Real, Ministerio de Marina y Museo Naval. Ahora es la sede del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales.En una España en la que abundaban los pobres y escaseaban los ricos (los dos solos linajes que hay en el mundo, el de tener y el no tener, según explicó Sancho Panza en las bodas de Camacho), don Manuel Godoy y Álvarez de Faria, aquel ambicioso y poderoso extremeño que fue el valido de Carlos IV, era lo que, antes de que surgieran los Amancio Ortega, se conocía como un rico. Un rico de verdad. El «Príncipe de la Paz», que ostentó el sobrenombre de «Generalísimo» antes que Franco y tuvo infinidad de títulos, propiedades y cargos a la sombra de aquella monarquía de un padre y su hijo enfrentados, sufrió, tras el Motín de Aranjuez y su caída en desgracia, la rapiña de sus muchos bienes. El duque de Wellington se quedó con sus casas de Granada y el palacio de Buenavista; la National Gallery tiene ahora su Venus del espejo, de Velázquez; su mesa de trabajo ha acabado en el Museo Lázaro Galdiano; las Majas vestida y desnuda, que él encargó pintar, están en el Prado; el retrato que le hizo Goya se fue a la Academia de Bellas Artes. Y su palacio, que él comunicó subterráneamente con el Palacio Real, se lo ha quedado, de momento, Benigno Pendás, letrado de las Cortes, doctor en Ciencias Políticas, catedrático de Ciencia Política en la Universidad CEU-San Pablo y miembro del Consejo de Estado, que me recibe en su solemne despacho, un día de sol y palomas, mientras este país nuestro vive una de esas horas en las que parece que la política se ha ido de vacaciones.Pendás, que ha escrito un libro titulado Teorías políticas para el siglo XXI, ha asumido el encargo del Gobierno del PP para queeste centro, que en el franquismo se llamó Instituto de EstudiosPolíticos, acometa, en sus análisis y propuestas, la necesariaregeneración política.      Benigno Pendás (dcha.) y Miguel Ángel Gozalo,foto de Ana Ávila—Esta casa se está ocupando de la regeneración política, pero viene de los tiempos oscuros de la Dictadura. ¿A qué se ha dedicado históricamente?—El centro, con su nombre de Instituto de Estudios Políticos, nace en el marco de la Guerra Civil. Durante el franquismo es el lugar donde se generan ideas para el régimen. Con una peculiaridad muy interesante: que sirve también de oasis académico para algunos personajes que no...
Nueva Revista

Entrevista a Emilio Lora-Tamayo: “Al CSIC ya le recortaron el presupuesto antes de la crisis”

La sede del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) es una isla de paz (y se supone que de sabiduría) en el corazón de Madrid. Por su campus se cruza uno con gentes cuya profesión es una silenciosa lucha por la ciencia. El edificio en que está el despacho de su presidente, Emilio Lora-Tamayo d’Ocón, tiene un vestíbulo solemne, defendido por unas esplendidas columnas. Lora-Tamayo es un apellido con pedigrí intelectual: don Manuel Lora-Tamayo fue ministro de Educación en el franquismo. Por cierto, un ministro del que se habla bien y que también estuvo al frente del CSIC. Tuvo once hijos, el séptimo de los cuales es este madrileño de 61 años, Emilio, físico con formación en el extranjero, como investigador visitante, catedrático de electrónica de la Universidad Autónoma de Barcelona y vicepresidente de Investigación Científica y Técnica y después presidente del CSIC, entre 1996 y 2004. Ahora, desde enero de 2012, es de nuevo el timonel de esta casa.                                                Foto de Lales Aranda—Vengo a comentar los presupuestos, pero la primera pregunta tiene que ser sobre su vuelta al CSIC. ¿Qué ha supuesto este regreso? —Para mí ha sido reencontrarme con un organismo y un ambiente que conozco bien. No deja de ser un orgullo pensar que puedo contribuir a que el CSIC siga siendo el primer buque insignia de la investigación en España.—Ese buque insignia tiene también que pechar con la crisis y sufrir recortes. ¿Qué ha pasado con los presupuestos de ciencia? Los proyectos de investigación caen un 17%. ¿No estamos ante un panorama muy complicado? —Es un panorama complicado, difícil y preocupante. La reducción de presupuestos no es más que un reflejo de la crisis económica. En nuestro caso nace antes, porque después de 2008, cuando los presupuestos del Consejo sirvieron para avanzar en un buen número de iniciativas, se produce un recorte muy importante en 2009, cuando todavía no estaba reconocida la crisis. Eso se une al hecho de no haber percibido debido a la crisis 500 millones en los dos últimos años. Eso, ¿qué significa? Pues significa que una serie de iniciativas que se habían lanzado en 2008 y que han continuado hasta poco antes de llegar yo, hasta noviembre y diciembre del año pasado, han seguido manteniéndose y han supuesto, y suponen hoy en día, una serie de compromisos económicos que nos hipotecan absolutamente. Esto es lo que le reviste una gravedad especial, porque, si al compás de esta reducción, el presupuesto de gastos se hubiera ido estrechando, seguramente estaríamos en una mala situación, pero en una situación más controlada.LOS RECURSOS HUMANOS, LA LÍNEA ROJA—Y ¿cómo se hace para administrar la escasez? —Pues con medidas drásticas. Medidas drásticas significa reexaminar todos los compromisos. Intentar aguantar los que son ineludibles y ajustar al máximo el resto, o incluso demorar alguno en el tiempo. A base de eso intentamos capear el temporal manteniendo una línea roja, como se dice ahora, que son los recursos humanos, porque es el mayor activo que tenemos. Prescindir de una...

Entrevista a José María Lasalle:”La cultura siempre es una necesidad, nunca un lujo”.

  El secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle (Santander, 1966), martillo cultural del PP en la pasada legislatura, ha sido profesor de Filosofía del Derecho, de Sistemas Políticos Comparados y de Historia de las Ideas, editorialista de ABC y colaborador de El País, y es autor de varios libros de temática liberal. Luce barba a lo Rajoy, tiene una mirada escrutadora de intelectual tolerante y presenta el aspecto saludable de quien corre cada mañana diez kilómetros, preparándose para participar, en breve, en una maratón de altos vuelos. Cuando recibe a Nueva Revista en su despacho de la Plaza del Rey, en el emblemático edificio de las Siete Chimeneas, nos llega la noticia de la muerte de Gregorio Peces Barba, que le afecta visiblemente, porque fue codirector de su tesis y rector de la universidad donde Lassalle ha dado clase. Le pido una necrológica de urgencia: «Yo he estado muy vinculado a Gregorio desde un punto de vista académico —me dice—, porque él tuvo que ver con la elaboración de mi tesis doctoral e impulsó de alguna manera mi carrera académica, abriéndome las puertas de la Universidad Carlos III. Más allá de ciertas desavenencias políticas que pronto hubo entre ambos, y que siempre fueron reconducidas de una manera inteligente, la verdad es que es una pena saber de su fallecimiento. Y para España, en estos momentos tan complicados, una figura como la suya era un factor de contribución al diálogo y al compromiso político, que son absolutamente imprescindibles de cara al horizonte político que tenemos por delante. Era uno de los padres de la Constitución y su pérdida, en un momento como este, supone una orfandad y hace más difícil la gestión del día a día». Con un recuerdo cordial para Peces Barba (fue mi abogado en las batallas contra el Gobierno del tardofranquismo en los últimos años del diario Madrid), entramos en materia.—No es que sea obligatorio hablar de la prima de riesgo, pero ¿en qué medida está afectando la crisis a la cultura? —Lo está haciendo, al forzar una estrategia de austeridad en las cuentas públicas que provoca al mismo tiempo una reducción en el esfuerzo que la Administración dedica a la cultura. No creo que sea un daño irreparable, porque afortunadamente hay que contemplar con optimismo el futuro, pero la situación se está haciendo seriamente complicada, ya que el mayor soporte de la cultura, por parte de las administraciones, se ha localizado en los últimos años en el ámbito local y en el ámbito autonómico. Y el decrecimiento presupuestario que, tanto en un sitio como en otro, ha sufrido la cultura es lo que ahora mismo sitúa a la coyuntura en un momento extraordinariamente complejo, de enorme dificultad, que esperemos que los acontecimientos ayuden a restablecer y a recuperar lo antes posible.José María Lasalle (izda.) y Miguel Ángel Gozalo—Lo que se preguntan muchos, y más en estos tiempos de penuria, es si la cultura es una necesidad o un lujo. —La cultura es siempre una necesidad....
Nueva Revista

La ciudad, afortunadamente, se resiste a la norma

Rafael Moneo (Tudela, 1937) no es muy aficionado a las entrevistas. Él habla con el lápiz, con el ordenador y con los materiales de construcción. Pero acepta recibir a Nueva Revista a los pocos días de obtener el Premio Príncipe de Asturias de las Artes, el primero de los ocho correspondientes a 2012, en su 32ª edición. Su estudio del madrileño barrio de El Viso es luminoso, blanco y armonioso como su arquitectura. El arquitecto navarro, que tiene múltiples premios—entre ellos el más prestigioso, el Pritzer, el Nobel de su oficio, obtenido en 1996—, anda ajetreado con sus múltiples trabajos y apura el tiempo al máximo. Empezamos hablando de sus nietos (tiene cinco): «Los nietos te hacen recuperar la condición de que eres miembro de una especie. La individualidad es aquello que valoramos más los humanos y aquello que nos parece casi lo único sustantivo que tenemos. Los nietos nos hacen entender lo que somos, y no asumir una actitud de tristeza radical».Moneo viste de blanco, usa tirantes, lleva el pelo alborotado y se detiene para la foto ante la maqueta del museo de Bellas Artes de la Universidad de Navarra, una obra en marcha. Este gran especialista en museos —el de Mérida ha conquistado el reconocimiento mundial— cuenta entre sus últimas obras con el Museo de Cartagena, con la fantástica recuperación de un teatro romano que estaba escondido bajo tierra, como una flor dormida en la Historia, una parroquia en San Sebastián y un laboratorio de Física y Biología en Nueva York, en la Universidad de Columbia.Arquitectura serena y pulcraEl jurado del Premio Príncipe de Asturias de las Artes ha dicho de Moneo que es un «arquitecto español de dimensión universal, cuya obra enriquece los espacios urbanos con una arquitectura serena y pulcra». Es obligado preguntarle qué le parece ese retrato, que apunta su condición de maestro reconocido en el ámbito académico y profesional, que deja una huella propia en cada una de sus creaciones, al tiempo que conjuga estética y funcionalidad. «A mí me gustaría que el jurado tuviera razón, porque es cierto que, en tiempos en que el valor individual ha tenido tanta fuerza como para hacernos creer que todo proyecto arquitectónico tenía que ascender a la categoría de obra de arte, seguramente no adquirirá la condición igualitaria que ha tenido hasta ahora. En el pasado, muchas veces la arquitectura ha tratado de resolver las exigencias y dificultades que tenía con esos atributos de serenidad y pulcritud, de que habla el jurado, y que me gustaría que estuviesen en mi obra».Metidos en materia, Moneo se para a comentar el prodigio cartagenés. «No se tenía memoria escrita de que bajo el barrio más castigado estuviese un teatro romano. En la labor de saneamiento de aquel barrio, al que nadie tenía cariño, se encontraron con los cimientos de unas casas, unas gradas que se identifican con algo que tuvo que ver con los romanos, y fue apareciendo un teatro realmente estupendo que hace pensar que Roma echó el...
Nueva Revista

Elogio de un columnista

Laudatio de Miguel Ángel Gozalo pronunciada en el acto de entrega del Premio "Antonio Fontán", el día 13 de octubre de 2011.Cuando acepté el encargo de hacer la laudatio de Ignacio Camacho, ganador del Premio Antonio Fontán de periodismo político, no imaginaba, por supuesto, en qué jardín me metía. Primero, porque el periodismo, incluso aunque lo pongamos bajo el amparo siempre seguro de don Antonio Fontán, vive un momento complejo y desconcertante; después, porque ¿es necesario que Ignacio Camacho, tan arrollador, tan joven todavía, necesite de alabanzas? ¿No pensará, con Montaigne, que es preferible que se le elogie menos con tal de que se le conozca más?, y, sobre todo, ¿qué puedo añadir yo, veterano gacetillero de la prensa escrita, usuario con reparos de las nuevas tecnologías informativas, a lo que todo el mundo sabe de este gran articulista de ABC, que cosecha premios como otros nos ganamos multas de tráfico?Pero entonces reparé en el matiz que adorna este último galardón conquistado por este sevillano que ha sido director de ABC, lo de periodismo político, y me imaginé lo que Antonio Fontán me hubiera dicho en el supuesto de que hubiera pretendido rechazar el honor que se me confiere al hacer este panegírico: «Hombre, ¿no hiciste la presentación de Carlos Sentís cuando le dimos el premio Rafael Calvo Serer? ¿Es que los del diario Madrid ya no sois lo que erais? ¿O es que tienes algo contra los andaluces, como Durán Lleida?».Así que no se hable más, y pechen ustedes con las consecuencias. Es verdad que Carlos Sentís, que entonces tenía 93 lúcidos años y ha vivido en plenitud de facultades y de magisterio hasta casi los cien, aceptó con media sonrisa tolerante que yo recordara su papel eminente en esta profesión, en la que quedan algunos justos para salvarnos a todos, y que recitara algunas de sus recetas para los jóvenes que se inician en este oficio —«en periodismo hace falta contar mejor las cosas que pasan en la calle»—; su definición sobre la tarea de cronista, como le gustaba llamarse, y que era su especialidad: «Las crónicas cogen el tiempo al vuelo, y lo retienen»; y este clarividente consejo sobre la esencia de esta profesión: «Hoy, con tanta técnica e imagen, se olvida la fuerza enorme que tiene la palabra».Si me atreví con un gran maestro catalán, ¿cómo no hacerlo alguien que ya empieza a hacer historia en la infantería de las letras?Pero antes de centrarnos en Ignacio Camacho López de Sagredo, que es de los que no olvidan nunca esa fuerza de las palabras, y las pule con primor y las afila como un arma, como el que hace espadas como labios, volvamos al compromiso de este Premio Antonio Fontán con el análisis político. Algo que solo se permiten hacer algunos elegidos en este momento tan confuso de la política.La necesidad de ese análisis, de ese periodismo que no caiga en la tentación del poder o del dinero, y que no sea, como dijo el expresidente...

Mariano Rajoy: En confianza

En confianzaPlaneta, Madrid, 2011, 296 págs., 21,50 €Las memorias políticas son un género literario que no enriquece la literatura y que muchas veces entra en furiosa colisión con la Historia. Se escriben, por lo general, para embellecer el pasado y corregir errores, como el que aplica un quitamanchas sobre la urdimbre y la trama que conforman el tejido de la vida. Eugeni d’Ors oscurecía los textos que él leía a su cocinera cuando esta los entendía a la primera. Muchos autores de memorias o de biografías de encargo oscurecen pasajes para disimular la realidad. Hay múltiples excepciones, por supuesto. Y sin llegar a la altura de los clásicos, como Chateaubriand, que se permitió titular las suyas «Memorias de ultratumba», muchos políticos han dejado brillantes ejemplos de talento literario a la hora de rememorar sus recuerdos y reflexiones. Las del general De Gaulle son una lectura obligada en los liceos de Francia. Y Winston Churchill todavía batió un record más difícil: ganar con sus memorias el Premio Nobel de literatura.Mariano Rajoy, el nuevo presidente del Gobierno, no aspira a tanto. Se conforma con dejar por escrito, como testimonio de su largo recorrido por el escenario público, el relato de su vida y su proyecto de cambio para España. El registrador de la propiedad quiere esta vez registrar la propiedad intelectual de su larga trayectoria en el campo de la política.Rajoy empezó como concejal del Ayuntamiento de Pontevedra y ha llegado a ser el presidente más votado del centro derecha español. Cuando ya presentía que sería rotundo vencedor en las elecciones del 20 de noviembre decidió, hace más de un año, que no estaría mal dejarse ver (aunque sin pasarse, porque no se nace gallego impunemente) ante sus posibles, resistentes y, a juzgar por unas encuestas cada vez más estimulantes, millones de votantes.Para ello se puso a la tarea de escribir un libro, mitad memorias, mitad ensayo político, hecho de biografía y experiencias, arrancándole huecos a su agenda en una tarea siempre meritoria para quien es profesional de la política y, como él mismo dice, ha leído más que escrito a lo largo de su vida.Fruto de ese esfuerzo es En confianza, un volumen de 255 páginas y 75 sugerentes fotografías, que dan una imagen completa de quien va a ser el presidente del Gobierno con más poder en nuestra democracia después de haber obtenido los mejores resultados electorales en la historia del Partido Popular. El libro resulta definitivo para conocer de primera mano el ideario de Mariano Rajoy. Un libro que empieza así: «Soy Mariano Rajoy, español y gallego nacido en Santiago hace 56 años. Estudié en un colegio público y en otro privado, en pueblos de Galicia y León, aunque mi pequeña patria y la de mi mujer Elvira —Viri— está en Pontevedra y en la zona de Sanxenxo. Nos casamos en la isla de La Toja, y de allí me fascinan sobre todo la inmensidad azul del mar y las mañanas con nubes y luego tan diáfanas».En una de...
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La crisis, suspendida hasta septiembre

En sus primeros cien días de Gobierno, Rodríguez Zapatero no ha disfrutado de la benevolencia habitual con que se contempla el arranque de un proyecto político tras un triunfo electoral que, en el caso del PSOE en las generales de 2008, ha tenido consistencia, pero no brillo. Con el Partido Popular pisándole los talones, aunque sólo haya recortado en un diputado la distancia que le separa del Partido Socialista, y con menos apoyos parlamentarios de los que son necesarios para navegar con sosiego, el PSOE se ha encontrado con los primeros avisos sobre las dificultades que se le avecinan en la IX Legislatura de la democracia. Y aunque los cambios en la dirección del PP y el anuncio de una oposición más colaboradora, en los asuntos de Estado, por parte de Mariano Rajoy, parecían anticipar un clima de mayor sosiego, la realidad ha sido que, decibelio arriba o abajo, la oposición popular es consciente de que sólo una implacable actitud frente al rodillo socialista le será electoralmente rentable. Juntos, pero no revueltos.Porque, además, el PSOE se ha encontrado con una dificultad adicional en la tarea compleja que es gobernar: la crisis económica. Como las elecciones son propicias a las promesas alejadas de la realidad, la explosión de pánico que acompaña inevitablemente a un brusco empeoramiento del panorama económico fue descaradamente amortiguada durante la campaña. Pero ciertos eran los toros: el rápido cambio de la situación, iniciado con la ruidosa explosión de la llamada burbuja inmobiliaria y seguido de una inflación desbocada y un paro galopante, no se había producido de golpe, sino que era algo que se venía gestando desde hacía algún tiempo. Los intentos de la oposición de llevar al debate los preocupantes indicios fueron ahogados por el triunfalismo del Gobierno. Aparentemente, la astucia de Pedro Solbes venció al ímpetu de Manuel Pizarro en el debate electoral de Antena 3. Pero los hechos han demostrado, después, que quien estaba más cerca de la verdad y tenía razón, al dar las señales de alarma, era el ex presidente de Endesa y número 2 de la lista de Rajoy, y no el vicepresidente. Sin embargo, la crisis no consiguió inclinar la balanza electoral del lado popular.Tras las elecciones, los partidos han hecho balance y han revisado sus fuerzas. Este obligado análisis se ha realizado en los congresos respectivos. El del PSOE ha servido para cerrar filas, ahogar discrepancias, licenciar a la vieja guardia, renovar los cuadros y otorgar a Zapatero más poder que el que ha tenido nunca nadie en el partido. En el del PP, como sucede cuando se vive la incomodidad de la oposición, ha ocurrido lo contrario: se ha discutido la autoridad de Rajoy, han brotado disidencias imprevistas —como la emblemática de María San Gil— y, aunque se ha puesto al frente de la maquinaria a personas jóvenes con etiqueta renovadora, las baronías del partido siguen de cerca todos los movimientos.Pero nada mejor para enfriar las pasiones políticas que el calor del verano. Cuando se habla de...

Un duelo que se resolverá por penaltis

 En vísperas de cualquier elección, antes de que el hecho de votar se convierta en una saludable rutina ciudadana, los contendientes tienen la impresión, que tratan de transmitir a cuantos les rodean, de que se está ante un momento crucial del desempeño democrático, ante un cara o cruz vital para el futuro del país, sea éste el que sea. En España, la recuperación plena de las libertades produjo la famosa sopa de letras, pero el tiempo fue reduciendo el menú a lo indispensable, dos platos y postre, como mucho. Hay siempre diversas formaciones, de los más variados colores, en liza. Pero, al final, las urnas se llenan mayoritariamente de papeletas del PSOE y del PP, los dos únicos partidos con posibilidades reales de gobernar. Ante las elecciones del 9 de marzo de 2008, la historia se repite. Pero esta vez es verdad que la igualdad de las dos fuerzas mayoritarias y la incertidumbre respecto al resultado dominan el ambiente previo a las elecciones. Estamos ante un duelo cuyo resultado sólo se conocerá, probablemente, cuando todas las papeletas estén contadas.Ningún gobernante da puntada sin hilo. Todos los galgos que corren liebres las corren bien, decía Quevedo. Para cualquier político en el poder, una vez que comprueba que ha sido despojado de su derecho a la intimidad y se ha convertido en un objeto de atención preferente, sobre el que se escriben libros y cuyos pasos son seguidos y analizados a todas horas, todo movimiento se hace en dirección a las elecciones. El poder desgasta si no se tiene: por eso, hay que conservarlo. Las campañas electorales duran lo que dura una legislatura.De ahí que Zapatero encare los cien días decisivos que quedan hasta las elecciones de marzo con una minuciosa preparación y sin dejar nada a la improvisación. Una vez que la oposición ha enseñado su gran baza electoral, que es la economía, y ha presentado una propuesta audaz de rebaja de impuestos, con la eliminación de un plumazo de la declaración de la renta de quienes ingresen menos de 16.000 euros anuales, el presidente del Gobierno ha llevado también los problemas económicos a la panoplia de lo que será su oferta a los ciudadanos para revalidar el cargo. En resumen, como le dijeron a un candidato norteamericano con un letrero pegado en la puerta de su despacho: «La economía, estúpido».En sus casi cuatro años de gobierno, un Zapatero muy revisionista ha intentado introducir radicalismo en la vida española, con leyes como la de Memoria Histórica, toques nostálgicos a la II República, acercamiento a ETA y una política exterior errática y tercermundista. Pero, al final de su mandato, ha caído en la cuenta de que hay un gran número de electores que votan más con la cartera que con el corazón, más con el bolsillo que con la cabeza. Por ello, en el momento en que surgen dificultades a cuenta de la crisis de las hipotecas y el problema del paro vuelve a ser el que más preocupa a los...

Dos hombres a mitad de camino

Se referencia a los dos primeros "vaqueros" de la política española: Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, además del duelo que se avecina.

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El cronista Carlos Sentís

El pasado día 30 de junio, en la sede de la Fundación Diario Madrid, el veterano periodista Carlos Sentís Anfruns recibió el premio Rafael Calvo Serer de Periodismo, concedido por la fundación del mismo nombre en reconocimiento a la labor individual de un profesional de la prensa. Los méritos de quien se ha hecho acreedor de la quinta edición de este galardón son más que notorios para todos los que trabajan en el ámbito de la comunicación, pues no ha habido medio en el que Sentís no se haya ocupado ni género periodístico que no haya cultivado en sus más de setenta años de actividad profesional. Por ello, tuvo que ser otro avezado periodista, corresponsal en Francia y Alemania como Sentís y, como él también, ex director de la Agencia EFE y periodista del diario Madrid, quien glosara para el público algunos de esos méritos del galardonado, con las palabras pronunciadas en ese acto, que reproducimos a continuación.

Nueva Revista

Todo hombre es un periodista, o no

Con motivo del veinticinco Aniversario de la Constitución española, el presidente de la Agencia EFE, Miguel Ángel Gozalo, pronunció la siguiente conferencia en la Universidad San Pablo-CEU.

Un liberal en la redacción

Vivencias del autor junto a Antonio Fontán en la redacción del diario "Madrid".

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Cien años de Abc

No es fácil que los medios de información duren tanto tiempo, por las páginas del ABC ha pasado todo un siglo de vida de España.

Un siglo de España

Reseña del libro "Un siglo de España. 1900-2000".

Israel, 50 años sin paz

El 14 de mayo de 1948, un hombre menudo y con el pelo alborotado, con aspecto de sabio distraído, realizó un acto difícilmente superable: alumbrar un nuevo Estado. Se llamaba David Green, había nacido en Polonia y había emigrado a Palestina, convencido por la fe sionista de Teodoro Herzl, según la cual los judíos debían volver a Eretz Israel, para reconstruir allí, sobre el antiguo reino de David y Salomón, su propia nación. En la Tierra Prometida adoptó el nombre con el que será recordado, como uno de los más grandes y tenaces líderes del siglo XX: David Ben Gurion.