José Orlandis

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Catedrático emérito de Historia del Derecho, Universidad de Zaragoza
Nueva Revista

Juan Pablo II en la historia de la Iglesia universal

Juan Pablo II ha marcado una huella indeleble en un dilatado período de la Iglesia contemporánea. Maestro y apóstol son dos rasgos característicos de su personalidad. Como maestro, resulta impresionante el legado doctrinal que deja a la cristiandad de hoy.

Las Baleares y el Mediterráneo

En el mes de febrero de 2001, un día —creo que fue el 18— tuve ocasión de acompañar al profesor Fontán durante una breve estancia suya en Mallorca. Recorrimos por la mañana el casco antiguo de Palma, incluida una visita a la casa de los condes de Zavellá, una de las pocas «casas» que todavía quedan en la ciudad, con su espléndida biblioteca y una rica colección de obras de arte. Por la tarde, tras saludar al mar desde ía atalaya de la catedral, crujamos la isla —de occidente a oriente— para asomarnos al «otro» Mediterráneo, en las bahías de Alcudia y Pollensa, solar de la antigua Pollentia romana y cerca del cabo de Formentor, donde se alzó el mítico pino, inmortalizado por la poesía de Costa y Llobera. La contemplación de las dos vertientes mediterráneas de Mallorca me sirve de punto de partida para formular algunas consideraciones en homenaje al insigne humanista y gran amigo, que es Antonio Fontán.J. Amengual Bar lie formula como una de las conclusiones de su importante estudio Els origens del Cristianisme a les Balears la siguiente afirmación que, traducida al castellano, dice así: «Durante los cinco siglos que nos han ocupado, no ha sido la tuerza de la geología ni tampoco la proximidad geográfica la que determinó la vida del pueblo balear, sino que la comunicación mediterránea ha sido la sangre vivificante». Y, refiriéndose luego a la conquista del archipiélago bajo el califato omeya por Hixam el Jaulaní, termina: «El año 903 se inició la primera de las conquistas que las Baleares han sufrido desde la vecina península Ibérica, un hecho que puede calificarse como de enorme ruptura de la milenaria orientación balear hacia Levante».EN LA TARDÍA ANTIGÜEDAD La historia tardoantigua acredita la orientación hacia el levante y el sudeste del archipiélago, dejado sistemáticamente de lado por el reino visigodo, pese a haber constituido la provincia Baleárica de la diócesis de las Españas en la última división administrativa del Bajo Imperio. Tal vez la última causa de este abandono fuera la reiterada incapacidad para las cosas del mar de que dieron prueba varias veces los visigodos y que provocó en el siglo de las invasiones el fracaso de Alarico I en 410 ante el estrecho de Messina y el de Walia en las Columnas de Hércules, cuando intentaron conducir a su pueblo al continente africano. Las Baleares, en cambio, tuvieron una estrecha comunicación con el África cristiana, tal como atestiguan las relaciones epistolares mantenidas a comienzos del siglo V entre Consencio, escritor eclesiástico antipriscilianista residente en Menorca, y san Agustín, que le dedicó su tratado Contra Mendacium. La célebre epístola del obispo Severo de Menorca, datada en febrero de 418, en la que se relata la prodigiosa conversión de los judíos de Mahón, revela que el factor desencadenante de los acontecimientos fue la llegada de las reliquias de san Esteban protomártir, portadas por Paulo Orosio. Pero el gallego Orosio no llegaba procedente de la península Ibérica; venía de Oriente Próximo, de Jerusalén, donde...