Eugenio Fontán Oñate

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Nueva Revista

La Agencia Europea del Espacio.

 En una muestra de visión estratégica, ya con Europa en plena recuperación económica, la llamada Conquista del Espacio fue considerada como un reto científico y tecnológico que podría aportar grandes beneficios a Europa. En primer lugar por su potencial integrador, capaz de sumar las mentes científicas, los espíritus más abiertos y generosos, las capacidades industriales y de ingeniería más avanzadas del continente. En segundo lugar, por el enorme reto que suponía, a la medida de una Europa en plena transformación y que se planteaba un proyecto de integración capaz de superar fronteras y nacionalidades. Ambos retos se ajustaban con una precisión casi perfecta a las demandas y esfuerzos que presentaba el espacio. Así, en 1964, las dos instituciones europeas dedicadas al espacio, la ESRO (Organización Europea para la Investigación Espacial) y la Organización Europea para el Desarrollo de Lanzaderas (ELDO) se fusionaron. Sus miembros originales eran diversos y no del todo coincidentes (en la ELDO estaban Austria, España y Dinamarca pero no Suiza ni Suecia, mientras que en la ESRO figuraban casi todos los países de Europa occidental). Es importante señalar que España, internacionalmente mal integrada en las nacientes instituciones europeas, ya figuraba como uno de sus miembros más entusiastas, en una clara muestra de que la sociedad española (en este caso, sus ingenieros y científicos) era mejor reconocida y se sentía capaz de avanzar con mayor decisión y provecho que nuestras instituciones políticas.Recientemente, en una serie de cumbres europeas, la propia Unión Europea ha desarrollado una estrategia política relacionada con el espacio, pero siempre reconociendo que la ESA era la Agencia Europea de referencia en este ámbito, incluso cuando ha acometido proyectos inicialmente más imponentes a nivel industrial que los que se habían realizado hasta la fecha, como en el caso del sistema de geoposicionamiento Galileo, el sistema más avanzado en su campo hasta el momento.Todos recordamos la extraordinaria capacidad de la Agencia en materia de investigación espacial, sus sondas científicas, sus satélites de todo tipo que nos han permitido entender mejor nuestro planeta, el sistema solar y nos ha proporcionado nuevas herramientas para conocer con mayor detalle el universo. Pero detrás de estos logros científicos y tecnológicos, se despliega el que quizá sea el instrumento de colaboración industrial compartido más importante de la historia.De la ESA forman parte la práctica totalidad de los países europeos, que encuentran, de esta manera, una institución abierta y con reglas claras sobre la que diseñar su propia política industrial del sector espacio. Pero la metodología de colaboración de la ESA está abierta además a otras agencias de países no europeos, incluyendo las de las nuevas potencias emergentes en este ámbito, como China, India o Brasil. La colaboración con la gran Agencia norteamericana, la NASA, es frecuente y muy provechosa. Todo ello mediante un complejo modelo de colaboración empresarial y académica basada en la permanente mejora de los estándares más avanzados y bajo los parámetros de excelencia más exigentes.Los presupuestos de la ESA se presentan en periodos plurianuales aprobados en una conferencia...
Nueva Revista

SER o no SER en la historia de la radiodifusión española

La historia de la fundación de Unión Radio, cuyo presidente fue Antonio Fontán de la Orden. Su transformación en Sociedad Española de Radiodifusión (SER). Antonio hijo tomó el relevo como consejero de la radio y apoyó a su hermano Eugenio que estaba totalmente volcado en ella. En 1984 abandonan las SER sin ser olvidados.

La Gran Muralla online

El autor hace referencia a la necesidad de disponer de redes y servicios de telecomunicación avanzados de calidad en cualquier sociedad interesada en desempeñar un papel importante en el entorno económico mundial.

Exigencias políticas de un modelo de comunicacion inédito, la nueva Internet

Desde un punto de vista estrictamente político, la Sociedad de la Información (S.I.) supone un reto de alcance planetario. Todos los analistas advierten de la importancia que el acceso a los beneficios de este nuevo entorno puede suponer para los ciudadanos. Aceptando la premisa de que uno de los signos distintivos de este comienzo de siglo es la extensión y profundización de los derechos individuales de la persona, y respondiendo a este criterio, la mayor parte de los gobiernos de los países de nuestro entorno abordan el acceso a la S.I. como un derecho del ciudadano. Eugenio Fontán Oñate explora cómo, a partir de esta situación, las políticas nacionales divergen según atribuyan diferente ponderación a cada uno de los demás elementos que configuran el escenario.

Nueva Revista

La nueva ecuación de partida

Efecto, tal vez del milenarismo asociado al cambio de siglo, comienza a ser un lugar común considerar Internet como el ejemplo más representativo de un cambio de Era.Ello se debe, entre otros factores, a los aspectos asociados al uso de la Red, que acentúan la ruptura de algunas de las barreras que hasta ahora delimitaban el entorno natural del ser humano. Por conocidas, no molestaremos al lector con un tedioso catálogo.Otros fenómenos tecnológicos, cuando no aparecidos si al menos desarrollados al máximo a lo largo del siglo XX, han tenido también alcance planetario y efectos radicales en la configuración de nuestra sociedad. Así, los medios de comunicación gráficos, la radio y, especialmente, la televisión, han contribuido a hacer nuestro mundo más pequeño y cercano para todos, convirtiendo en hechos casi familiares los sucesos producidos a cientos o a miles de kilómetros e incrementando de manera exponencial la importancia de la información en las relaciones sociales.Los medios de comunicación, gracias al aprovechamiento de los avances tecnológicos, han contribuido de manera definitiva a modelar la forma en que los seres humanos percibimos la realidad y nuestra posición en el mundo, y han servido, con todos sus defectos, de cauce para proveer de buena parte de los elementos culturales que subyacen en la generalización y extensión de las dos características fundamentales de las sociedades modernas de final de siglo: la democracia y el mercado.La radio y la televisión abrieron la posibilidad de transmitir información de manera casi instantánea a cualquier lugar del mundo. Finalmente, las condiciones económicas y políticas consolidaron la creación de importantes grupos empresariales o, en su caso, el establecimiento de instituciones públicas, que han modulado en mayor o menor grado la manera de servir esta información a los ciudadanos. De alguna manera, ésta ha sido siempre suministrada tras una cierta «edición» (otros dirían manipulación). En definitiva, el modelo así consolidado hace que la información fluya de manera permanente desde un «transmisor» a múltiples «receptores». Llamaremos a éste modelo de información otorgada, que no permite al usuario sino elegir entre las diferentes opciones disponibles dentro de un elenco que el mercado o los poderes públicos siempre mantienen en un ámbito restringido.Internet avanza un peldaño más. En primer lugar, es barato, no limita el número de «transmisores» y es, además, un medio interactivo. Permite que lleguen a confundirse los conceptos de «transmisor» y «receptor», y anticipa que, en el futuro cercano, aún se confundirán más.La interactividad, sumada a la inmediatez y a la posibilidad de alcanzar cualquier rincón, por remoto que sea, permite contemplar un escenario muy diferente al de los medios de comunicación convencionales. Resulta importante que los analistas políticos presten atención a este fenómeno, que contribuirá a cambiar de manera gradual, pero sin duda acelerada, los hábitos sociales.Esto exigirá a los Gobiernos respuestas globales, pero sólidamente construidas sobre reflexiones previas. Todos los países avanzados están asumiendo el reto de convertir las ventajas tecnológicas de Internet en puntos de apoyo que permitan desarrollar de manera creciente y armónica los dos...

Modelos politicos para la Sociedad de la Informacion

Nueva Revista viene prestando atención a los aspectos políticos, regulatonos y económicos subyacentes en la Sociedad de la Información (si). Eugenio Fontán analiza ahora dos textos de actualidad en este sector: National Information Infrastructure Initiatives, editado por Brian Kahin y Ernest Wilson, (The MIT Press); y Public Acces to the Internet, a cargo de Brian Kahin y James Keller, (The MIT Press). Ambas son obras de consulta, de fácil lectura y asimilación.

Nueva Revista

Presentación

Sobre el desarrollo de las nuevas tecnologías, la integración de la cirquitería electrónica, los aspectos tecnológicos y científicos de estas tecnologías, la necesidad humana de comunicación, la repercusión en el sistema económico e industrial.