Concepción Alonso del Real

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Profesora titular de Filología Latina, Universidad de Navarra

Memorias a medias

 En este libro Alejandro Llano da una cierta razón de vida. Él mismo afirma que sus memorias no quedan agotadas con esta primera entrega. Con todo, ante los ojos del lector se deslizan algunos de los cabos que hasta ahora han tejido su vida.Hay que comenzar por el principio, comparecen el entorno familiar y su propio mundo interior ante el ambiente de sus veranos asturianos y de sus, al parecer, tediosos inviernos madrileños: rememora la historia familiar, las vivencias del progresivo descubrimiento de la complejidad de la vida en la España de una posguerra ya algo pasada, donde junto al haz dela sociedad acomodada a la que pertenece va comprendiendo que siempre puede haber un envés, inicialmente sorprendente pero real. No escapan al panorama la pequeña controversia familiar sobre los antecedentes socioeconómicos de la familia asturiano-indiana, en que con cierta sorna el autor siempre había optado hasta ahora por la versión más acorde con su inclinación socialdemócrata, según la cual su padre había emigrado a México a causa de la pobreza de una familia que no poseía más que una vaca. Parece que ahora ha sentido la necesidad de reparar sus fechorías, contestadas durante tiempo por el sector femenino de la familia. También en este ambiente se percibe el alto concepto sobre las cualidades intelectuales y decarácter de sus padres, especialmente de su madre, y la inextricable solidaridad entre los siete hermanos, cada uno con su modo de ser. De aquí exactamente surge el título del libro, que procede de un poema de su hermano Carlos, quien ha ejercido un importante influjo en el autor. Con sentido humano (homo sum) y sentido del humor es posible adentrarse en cómo se fue tejiendo la vida de este filósofo, que parece haber conservado algunos de los rasgos que él mismo refleja en su niñez, esetira y afloja entre la timidez reflexiva, inicialmente huraña y progresivamente más modelada por el rodar de la vida, y la capacidad y la necesidad de las relaciones humanas, desplegadas en múltiples ámbitos a lo largo de su vida; quizá también se encuentre eneste columpio en movimiento el hecho de que Alejandro Llano, después de un compromiso mantenido toda su vida, se vea a sí mismo como persona de fe vacilante.El ambiente del colegio del Pilar, sus éxitos iniciales, escolares y sociales en el ámbito de esa pequeña sociedad que es un colegio, dejan paso a algunos desencuentros precisamente con el entorno-señaladamente divertido el capítulo del «desafortunado símil del pecho»-. Éstos dan lugar a su vez a la forja de sus grandes amistades; queda subrayada la amistad que data de aquella época con Carlos Mellizo y con Carlos Álvarez Villar especialmente. Tampoco sus inclinaciones intelectuales hacia lo que hoy llamarían algunos «letras puras» (se confiesa un letraherido) le facilitaron la relación en un momento dado con su padre, cuestión que pronto fue agua pasada. Es el momento de tomar una decisión sobre la orientación de su vida, que relata con la misma vivacidad y normalidad que el resto;...

En el diálogo ininterrumpido con Séneca

Sobre algunos de los textos filosóficos escritos por Fontán "Algunos códices de Séneca en bibliotecas españolas y su lugar en la tradición de los diálogos" y su segunda parte que escribiría cinco años más tarde.