Alberto Mínguez

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Marruecos, entre la moderniad y la amenaza islamista

Sobre las visitas del ministro Piqué a los países vecinos del sur de España en las que explicó la posición española en la crisis y aclarar ciertos malentendidos sobre la participación militar de los países atlánticos en la operación anglo-norteamericana de Afganistán.

El futuro del reino alauí

¿ENTRA MARRUECOS EN UNA NUEVA ERA? La pregunta no es baladí tras ^ la entronización del nuevo rey, Mohamed VI, como consecuencia del súbito fallecimiento de su padre. Tiempo habrá para aquilatar y hacer balance sobre un monarca —Hassán II— al que el reino debe la unidad nacional, la modernidad, un papel internacional destacado y un marco político que se aproxima a los países democráticos de Occidente.Hassán dejó tras de sí puntos oscuros, problemas profundos, dossieres abiertos que su sucesor debe asumir e intentar resolver en los próximos meses. Algunos de ellos, sin embargo, difícilmente podrán solucionarse en décadas, porque se arrastran desde hace un siglo. Otros dependerán del consenso social, de la clase política y del majzén (el establishment, diríamos con un anglicismo).Pero el cambio, el deseo de cambio, la «imparable dinámica del cambio» (en frase de Hichan Bel Abdallah El Alaui, fino intelectual y primo carnaldel nuevo rey, cuyo papel puede ser importante en el futuro) está en marcha. Se respira. Quien viaje a Marruecos hoy puede percibirlo: se han despertado enormes espectativas. Pero existe también el temor de que la impaciencia de unos y el egoísmo de otros puedan echar por tierra tanta esperanza.Los desafíos que el nuevo rey deberá enfrentar son enormes. La economía del país atraviesa un mal momento: al peso plúmbeo de la deuda externa (cuya reconversión en inversiones han iniciado España y Francia)hay que añadir un tejido productivo arcaico, un nivel de competencia internacional mediocre y una mano de obra poco cualificada, aunque haya excepciones. El paro (tal vez más del 25% de la población activa)afecta sobre todo a los jóvenes y especialmente a quienes lograron acceder a la enseñanza media y a la universidad. La demografía galopante no ayudaprecisamente a potenciar un mercado de trabajo en recesión: nadie parece haberse tomado en serio la necesidad urgente de enfrentar este problema por razones religiosas o morales, es uno de los tabúes más delicados.Un 50% de la población marroquí es analfabeta y vive en condiciones de pobreza o de pobreza extrema. En algunas zonas rurales el analfabetismoentre las mujeres alcanza el 85%. Las «pateras» se explican por una situación social, más que delicada, explosiva. Hay quien teme un estallido. Precisamente por eso tal vez, en sus primeros discursos el nuevo rey habló de lucha contra la pobreza y el desempleo, reforma de la educación y del estatuto de las mujeres y reformas democráticas en profundidad, que podríanafectar incluso a las grandes instituciones del Estado o a la Constitución.Mohamed VI ha tenido que asumir una herencia brillante en el terreno exterior (Marruecos ha jugado en los últimos decenios un papel de amortiguador y mediador entre el radicalismo árabe, palestino sobre todo, y Occidente) y difícil en el interno.Los «años de plomo» (1971-1989) han dejado en el país heridas sin cerrar: el tema de los desaparecidos, por ejemplo, que inevitablemente deberá hallar una solución de compromiso con las familias y las organizaciones políticas. O el contencioso territorial del Sahara Occidental, que 25 años después de...

Entrevista a Fernando Villalonga

«La ayuda oficial al desarrollo es una fórmula para tranquilizar la conciencia de los ciudadanos»Fernando Villalonga, Secretario de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica, es un diplomático de carrera de la nueva generación, que antes de asumir sus actuales responsabilidades trabajó en África y América Latina. Conoce perfectamente los puntos débiles de la cooperación española en el mundo e intenta, desde hace más de tres años, poner en marcha un amplio plan de ayuda al desarrollo desde un país donde la cooperación era, hasta hace poco, una aspiración entre exótica y burocrática. En esta entrevista, fruto de varias conversaciones dentro y fuera de España, Villalonga establece las líneas maestras de lo que a su entender debe ser una política exterior y de «cooperación» para el nuevo milenio.ALBERTO MÍGUEZ • ¿Puede haber una política exterior sin cooperación?FERNANDO VILLALONGA • No. Sería impensable. Cualquier Estado que se precie y quiera hacer política exterior en los países en vías de desarrollo, o incluso en países desarrollados, necesita jugar la baza de la cooperación, porque con simples declaraciones de intenciones no es suficiente... Las inversiones exteriores y la internacionalización de la empresa son también elementos muy importantes de la política exterior, que no puede conformarse sólo con retórica...AM • ¿Quiere eso decir que en el pasado se sustituyó la cooperación con buenas palabras?FV • Hubo algo de eso. Se estableció una retórica un tanto vacía para hacerse perdonar la modestia de una realidad incipiente. Pero eso es agua pasada...AM • Así que el papel del diplomático está cambiando o hay que cambiarlo.FV • Por supuesto, es una reforma pendiente que se hace parcialmente, pero todavía no se ha tomado conciencia globalizada en el Ministerio de Asuntos Exteriores de que es necesaria. Cada día parece más difícil que, por ejemplo, una persona represente a España en un organismo internacional de carácter durante tres años y, posteriormente, la misma persona se encargue de temas notariales, jurídicos o burocráticos como Cónsul, pero sin conocimientos específicos en temas tan delicados como derecho de asilo, refugio, nacionalidad, etc. Y lo mismo cabe decir en materia de cooperación: es necesario tener gente especializada en cooperación al desarrollo y relaciones económicas internacionales.AM • ¿Cómo se forman esos especialistas? Que yo sepa, en España no hay una Escuela de Cooperación.FV • No, no la hay. Y a mí me gustaría que, por ejemplo, en la Escuela Diplomática hubiese una especialización en estas materias. También hay que incidir en el factor universitario. La Universidad española empieza a abrirse en ese campo: las universidades de Barcelona, Valencia, Bilbao y la Complutense de Madrid tienen ya cátedras de cooperación internacional, y de ahí está surgiendo una sementera de jóvenes que después podrán entrar en la carrera diplomática con una formación aceptable.AM • ¿Qué es la cooperación: una afición, una pasión o una profesión?FV • La vocación no basta. Un país que mueve actualmente casi 220.000 millones de pesetas en este terreno necesita especialistas, técnicos en proyectos, médicos bien formados, ingenieros capaces de llevar...
Nueva Revista

OTAN, la vieja dama cumple años

Con motivo del cincuenta cumpleaños de la OTAN se plantean una serie de cuestiones: para qué sirve todavía, un nuevo concepto estratégico, la adaptación y transformación que está sufriendo, etc.